Cuerpo

Cómo aliviar el picor en las manos

Las manos son una de las áreas más sensibles de nuestro cuerpo, lo que las lleva a irritarse y dañarse con más facilidad. Esto da lugar a la aparición de molestias como unas ganas de rascarte irresistibles. Si quieres evitarlas, sigue leyendo, porque hoy vengo a contarte cómo aliviar el insufrible picor.

Antes de meternos en faena, me gustaría explicarte brevemente los motivos por lo que esto ocurre, para que entiendas mejor por qué estas soluciones son eficaces. Como suele ser habitual con los problemas de dermis, su origen tiene que ver con la pérdida de hidratación.

Esta sequedad hace, a su vez, que la piel pierda elasticidad y, por tanto, se rompa a la mínima, dando lugar a zonas enrojecidas y descamadas, que además de dolorosas, son muy poco estéticas. Lo peor es que si caemos en el rascado para obtener un alivio inmediato, solo conseguimos empeorar las cosas.

También debes tener en cuenta que la importancia de cuidarlas reside en que es un área muy expuesta a los diversos factores externos y en la que encima la dermis es muy fina. Por todo ello, conviene que sigas unas medidas de prevención.

Aprende cómo prevenir el problema

Siguiendo una serie de pautas realmente sencillas, que además te ayudarán a tener una salud general mucho mejor, podrás evitar que los picores se produzcan en un primer lugar. O, al menos, esa es la teoría, pues por desgracia no podemos controlar todos los factores que los generan.

Aunque muchos de ellos tienen que ver con los factores externos, como la exposición a sustancias irritantes, o los problemas de sequedad, a veces también están relacionados con cuestiones hormonales, con nuestra predisposición genética, con niveles altos de ansiedad o con problemas de alergias.

Es decir, que no siempre es fácil frenarlos o evitarlos. Para estos casos, tenemos los remedios del siguiente bloque. Pero, antes de pasar a ellos, conviene que sepas algunas formas bastante cómodas de reducir los riesgos.

Ten cuidado con la higiene

Por mucho que sea fundamental mantener una correcta higiene, hay que hacerlo con cabeza. Por ejemplo, abusar puede llevar a que la barrera de protección cutánea se deteriore. Por eso, en casa reduce los lavados al mínimo necesario, aunque en la calle el gel hidroalcohólico sigue siendo necesario.

Es importante también que utilices jabones con una composición adecuada, con un pH que no resulte agresivo con tu piel y que tampoco tenga sustancias irritantes o fragancias. En esta línea, si empleas colonia, no la apliques cerca de las manos ni las uses para extenderla por tu cuerpo.

Tampoco emplees anillos, al menos no a diario, si tienes alergia a ciertas sustancias que encontramos en la bisutería. En caso de que los uses, asegúrate de que no te genera reacciones y quítatelo siempre para lavarte las manos, para evitar que queden restos de jabón adheridos a él.

Por último, es mejor que utilices agua fría (que reactiva la circulación) o templada, en lugar de la caliente, que puede resultar demasiado agresiva. En cuanto a la manera de secarte, nunca arrastres la toalla sobre la dermis e intenta que estén fabricadas de algodón.

Presta atención a las características de tu entorno

Como hemos comentado, los factores externos influyen en gran medida al estado de la dermis. Esa es la razón de que tengas que evitar las temperaturas extremas, ya que el calor genera una sudoración excesiva y el frío agrieta con mucha velocidad.

Para este último caso, usa siempre guantes, pero que sean de algodón, para que las manos transpiren. No conviene tampoco moverte en ambientes demasiado secos o repletos de humo, ya sea de tráfico o de tabaco, una sustancia que además si la consumes envejece mucho la piel.

A la hora de estar en casa, ten en mente que debes ventilar a diario y barrer con frecuencia, sobre todo si tienes alergia, puesto que así evitas la acumulación de partículas de polen y polvo. Por ese motivo no es buena idea tener alfombras, moquetas o ventiladores, que acaban esparciendo los ácaros por todo el espacio.

En cuanto a la limpieza, no te olvides de utilizar unos buenos guantes aislantes, para evitar que tus manos entren en contacto con sustancias muy abrasivas, como son las que normalmente se encuentran en estos productos.

No te olvides de mejorar tu ritmo de vida

Para cerrar esta sección de prevención, quiero recalcar la importancia que tiene mantener un ritmo de vida sano. Esto incluye tener una dieta adecuada, intentar moverte a diario y dormir  en torno a las 8 horas recomendadas.

Al fin y al cabo, es la mejor manera de tener un estado de salud óptimo y eso también influye en lo bien que se mantiene la piel. Por ejemplo, una alimentación variada nos permite que el cuerpo tenga todos los nutrientes necesarios para conseguir que la dermis no se rompa y luzca siempre bonita.

En cuanto al deporte, evitar el sedentarismo tiene muchos beneficios a todos los niveles, como conseguir que la piel de cualquier parte del cuerpo se mantenga elástica, lo cual impide que se rompa con tanta facilidad.

Por último, el sueño es vital para conservar la buena salud, incluida la mental. Precisamente los niveles de estrés altos son muy nocivos, porque incluso pueden dar lugar a picores como consecuencia de los nervios.

Intenta mantener bajo control el agobio, ya sea a través de infusiones relajantes, de meditar o de acudir a terapia. Además, ten en mente que tener una rutina diaria ayuda a mejorar el sueño y conseguir que hacer deporte no cueste tanto.

Aunque, sin duda, lo más importante de todo y el método de prevención definitivo es nada más y nada menos que… Beber agua todos los días. Así de fácil. Con ingerir en torno a 2 litros a diario, lograrás mantener bien hidratada la piel de todo tu cuerpo, incluidas las manos.

Apuesta por los mejores remedios hidratantes

En caso de que, a pesar de la prevención, los picores hayan surgido, no desesperes, porque hay maneras de conseguir reducirlos para que no influyan de forma negativa en tu día a día.

Por supuesto, todos tienen que ver con los niveles de nutrición y la recuperación de la barrera de protección natural de la dermis, aunque la diferencia reside en la forma que tenemos de conseguir estas mejoras.

Las cremas hidratantes profesionales

Comienzo por el que sin ninguna duda considero el método más efectivo, porque actúa con rapidez y a su vez consigue unos grandes resultados. Encima, su método de empleo es muy cómodo, por lo que tampoco te robará demasiado tiempo.

Simplemente tendrás que aplicarla sobre la zona previamente limpia, realizar masajes circulares y repetir el proceso a diario, al menos dos veces cada jornada, aunque puedes usarla todas las veces que lo necesites porque no tiene ningún riesgo asociado a su uso.

Así que mi consejo es que apuestes por un envase pequeño y lleves siempre el bote encima, para que puedas echarle mano siempre que notes picores, pues si has sabido elegir bien el cosmético, te aportará una sensación de calma inmediata.

Más allá de utilizarla correctamente, tienes que fijarte bien en su formulación, que será la que determine su eficacia. De entrada, intenta que sea mayoritariamente natural y evita las sustancias irritantes, la presencia de alcoholes, los parabenos y el exceso de conservantes.

En cuanto a los ingredientes que debes buscar, prioriza los humectantes, que aporten la nutrición necesaria; los antiinflamatorios, que acaben con la irritación; y los reparadores, que reduzcan la presencia de heridas.

Tampoco sobran las sustancias calmantes, como puede ser el aloe vera, que es una estrella del cuidado cutáneo. Por último, ten en cuenta que aquellas de textura más densa por lo general son más hidratantes, aunque por otro lado las ligeras se asimilan mejor.

Las soluciones naturales caseras

Para conseguir un nivel de nutrición mayor, puedes crear tus propios cosméticos, que se adapten mejor a tus gustos y necesidades. Por norma general no serán tan eficaces como las cremas profesionales, pero la hidratación nunca sobra.

Aunque puedes crear soluciones más complejas (en las que combines aceites esenciales con manteca de karité o cera de abeja), también hay alternativas muy fáciles, como aplicar directamente el aloe vera sobre la zona dañada y dejarlo reposar en torno a 10 minutos.

Otra opción es darte masajes diarios con el aceite esencial que más te guste, teniendo en cuenta que los más nutritivos son el de aguacate, el de almendras dulces y el de coco, mientras que el de rosa mosqueta te ayuda a cicatrizar la zona.

La medicación si es necesario

Por último, si nada de esto funciona como esperabas, quizá tengas que acudir a tu médico de cabecera para que te recete alguna crema con corticoides, sobre todo si padeces dermatitis.

Es posible que tu problema sea de origen alérgico. En ese caso, seguramente te toque realizarte una prueba e incluso acudir a los antihistamínicos, al menos en momentos puntuales.

De todas formas, ahora que ya sabes cómo aliviar el picor en las manos, seguro que este problema ya no te hace la vida tan imposible como antes. Ármate de paciencia, sigue estas pautas y ya verás como las molestias desaparecen.