Salud

Picor en la piel atópica: cómo aliviarlo

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Quienes padecemos problemas de dermis sabemos lo extremadamente molesta que resulta la picazón. ¿Cómo aliviar este picor en la piel atópica? Es justo lo que vamos a analizar a continuación.

Los picores a veces son tan insoportables que no podemos evitar hacernos profundas heridas como consecuencia del rascado, ¡pero es que proporciona una calma tan agradable! Aunque no debes dejarte engañar, ya que este alivio es temporal, pues el dolor vuelve con más fuerza por culpa de que hemos irritado más el cuerpo.

Entonces, ¿qué podemos hacer para suavizar los síntomas de la piel atópica? ¿Existen consejos de utilidad para olvidarnos de esta incomodidad?

Efectivamente, hay maneras de conseguir frenar los síntomas que generan, de modo que podamos vivir con calma y sin sufrimientos.

Sin embargo, tampoco hay que perder de vista que se trata de una enfermedad crónica, por lo que nunca llegará a desaparecer del todo y siempre tendrás que estar pendiente para que no vuelva a surgir.

Por fortuna, si empiezas a aplicar unas sencillas pautas a tu día a día, estas molestias remitirán y ya no serán un condicionante de tu vida. Así que vamos a ver qué es lo que puedes hacer para olvidarte de los picores.

Sobre la piel atópica: qué es y cómo se produce

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Antes de nada, no podrás ponerle freno a los picores si no sabes por qué se generan o qué es en realidad la piel atópica.

Pues bien, se trata de una alteración crónica (lo cual quiere decir que no es temporal) estrechamente relacionada con factores genéticos que tiene que ver con el bajo porcentaje de ceramidas en la composición lipídica, lo que lleva a la dermis a secarse debido a la falta de este compuesto tan importante para la cohesión de las células cutáneas y la nutrición de los tejidos.

El resultado es que nuestra piel se vuelve más sensible, quedando expuesta ante los factores externos como la contaminación o las temperaturas extremas.

Por eso debemos ir con cuidado, ya que será muy vulnerable a elementos físicos o agentes químicos (como las sustancias de ciertos productos), aunque por desgracia también se ve afectada por cuestiones emocionales, siendo mucho más difícil de controlar el estado anímico o cómo reaccionamos ante las situaciones de estrés.

Encima, las personas que sufrimos este problema solemos tener también otras alergias o síntomas derivados de las mismas, motivo por el que debes permanecer atento a señales como la bronquitis asmática, la congestión nasal o la conjuntivitis.

Otro efecto secundario es que estos picores pueden llegar a ser tan molestos como para dificultar el sueño y el día a día en general, por lo que acaban reduciendo nuestra calidad de vida e incluso llegando a generar ansiedad por este motivo.

Si en algún momento sientes que es tu caso, tampoco dudes en acudir a un especialista, tanto a un dermatólogo como a un psicólogo, para que te ayuden a frenar ambos problemas antes de que vayan a más.

No te pierdas: Todo sobre la piel atópica en niños.

Las causas de que sintamos ese picor

Está claro que el síntoma más evidente de la piel atópica es el incesante picor que genera, aunque antes se produce una ligera inflamación con rojez de la dermis, que se aprecia más seca e incluso algo áspera al tacto.

Pero, ¿cómo se llega a este punto? ¿Qué elementos juegan un papel importante a la hora de desencadenar este proceso?

La histamina es uno de los principales agentes encargados, pues esta hormona presente en nuestras células se libera siempre que el sistema autoinmune reacciona ante estímulos que considera peligrosos.

El problema es cuando no lo son y esta actuación es desproporcionada, como pasa en el caso de la dermatitis frente a determinados alérgenos, el sudor o los climas extremos. Así, la liberación en exceso hace que se dé paso al prurito.

Sea cual sea su origen, dicha reacción desencadena la xerosis -es decir, esa notable sequedad-, que es lo que da lugar a un círculo vicioso del que es complicado salir.

De esta manera entramos en un eterno ciclo de picor causado por la deshidratación, inflamación, rascado y, en muchos casos, una consecuente infección. Así es como acabamos con la piel rota, deteriorada de forma visible y, lo que es peor, con ella generando una sensación muy incómoda.

Es decir, que la sequedad es el otro elemento clave en el que debemos fijarnos, por lo que habrá que hidratar la piel a diario, ayudar a repararla y evitar el rascado.

Como no siempre es fácil, te recomiendo que lleves las uñas cortas y limpias, ya que al menos así no te harás tanto daño y la inflamación posterior será algo menor.

Mis métodos efectivos para aliviar el picor

Lo primero que tienes que hacer si notas que tu dermis comienza a secarse es beber mucha agua, alrededor de 2 litros diarios, porque una buena hidratación le devolverá la elasticidad perdida a tu piel, evitando así que se reseque y rompa.

A su vez, es beneficioso para el resto del organismo, así que no te olvides de llevar una botellita siempre encima. Más allá de esto, el resto de pautas la podemos englobar en grandes grupos:

Nutre la piel con productos adecuados

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Los cosméticos hidratantes serán tus mayores aliados en estos casos, ya que ayudan a restaurar la barrera cutánea, reparar la dermis dañada, nutrir las capas más profundas y calmar todas las molestias derivadas de la irritación.

Te interesa: Las mejores cremas para la piel atópica.

Vamos, que de una manera rápida, cómoda y sencilla tienes un tratamiento adaptado perfectamente a lo que tu cuerpo necesita en ese momento.

Tendrás que elegir uno adecuado a tu caso y que sea preferiblemente a base de ingredientes de origen natural, sin parabenos, irritantes, alcoholes, perfumes o demasiados conservantes.

Si encima tiene una base oleosa, mejor, ya que es más adecuada frente a la sequedad que las de base acuosa. A su vez, apuesta por compuestos antiinflamatorios, humectantes y reparadores, así como por una fórmula que contenga glicerina o ácido hialurónico, que son grandes humectantes.

En cuanto al método de empleo, aplícala después de cada ducha, con la piel seca, pero aprovechando que todavía queda algo de humedad en ella. Esto favorece la absorción y que penetre en las capas más profundas.

Si empleas movimientos circulares y una ligera presión, también estás ayudando a que se asimile mejor, al mismo tiempo que reactivas la circulación en esas áreas, que es importante porque así la sangre aporta a la dermis los nutrientes necesarios.

Aunque el mínimo recomendado en estos cosméticos es que los apliques una vez al día, mi consejo es que lo hagas un mínimo de dos veces: una por la mañana cuando te levantes y otra por la noche al acostarte, para que el producto haga su trabajo mientras tú descansas.

Además, si estás pasando una etapa especialmente mala o tienes áreas más secas de lo normal, usa la crema todas las veces que hagan falta.

Y presta especial atención a las manos, que ahora con la necesidad de extremar la higiene para frenar la pandemia se resecan más como consecuencia de los geles hidroalcohólicos.

Por último, optes por el cosmético que optes, pruébalo primero en una zona pequeña antes de usarlo en el resto del cuerpo, ya que podría generarse una reacción adversa, que sería muy perjudicial. No suele ser lo habitual, pero como tenemos una piel más sensible de lo habitual, lo mejor es ir con cuidado y evitarnos disgustos.

Confía en los remedios caseros y naturales

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Si te gustan las soluciones de origen natural y la filosofía de vida del hazlo tú misma, en este bloque te traigo algunas maneras sencillas de calmar los picores a través de remedios de origen vegetal.

No por nada, las plantas se llevan usando desde hace siglos en la medicina tradicional para tratar diferentes afecciones gracias a sus múltiples propiedades.

El tratamiento más fácil y al que recurro con frecuencia es, simplemente, cultivar mi planta de aloe vera.

Luego, cuando me hace falta, aplico el gel que se genera en sus hojas directamente sobre la piel, ya que esta planta es conocida por sus grandes beneficios a la hora de tratar la dermis, debido a que disminuye la inflamación y tiene propiedades antibacterianas.

Otra opción es que puedes crear cremas caseras machacando pamplina (con grandes beneficios calmantes) y mezclándola con agua, hasta crear una masa homogénea; elaborar un aceite esencial de lavanda (tiene beneficios antisépticos y que reducen la inflamación) o preparar una loción de tomillo (fungicida que reduce la inflamación y previene la infección).

En estos casos, debes aplicar el mejunje sobre las zonas que quieras tratar -que deben haber sido limpiadas antes- y dejarlo reposar en torno a 10 o 15 minutos. Luego aclaras con abundante agua tibia y listo. Por su parte, los aceites se emplean como una crema normal.

Y hay una tercera alternativa, que consiste en echar dos tazas de vinagre de manzana en tu bañera, ya que este producto ayuda a reestablecer el pH de la piel. Además de su uso cutáneo, también puedes ingerirlas, para que actúen desde el interior del organismo.

Es el caso de la bardana, que elimina las toxinas de la dermis gracias a que actúa directamente sobre los riñones y el sistema linfático.

Del mismo modo, la cúrcuma es un gran antiinflamatorio porque ayuda al hígado a liberarse de las sustancias nocivas que pueden generar la aparición de eczemas o irritaciones.

En cuanto a infusiones beneficiosas, la fumaria no sabe nada mal y encima es muy eficaz. Solo tienes que cocer una pequeña cantidad y beber el agua resultante para conseguir estimular la depuración hepática de la histamina, de la que ya te he hablado antes.

Por su parte, para disminuir la inflamación, apuesta por crear bebidas a base de caléndula, manzanilla u ortiga.

El tratamiento para el picor en los brotes más severos

En casos muy graves o persistentes, es habitual que tu médico te recete ciertos productos diseñados para casos severos. Pero, por favor, ten presente que nunca, bajo ningún concepto, debes automedicarte o excederte de la cantidad asignada.

De igual manera, confía en los especialistas, pues ellos sabrán mejor que nadie que es lo que necesita tu piel. Con sus recomendaciones, siempre estarás en las mejores manos.

En cuanto a los medicamentos más frecuentes, uno de ellos son los antihistamínicos, pues como hemos visto estos eczemas suelen estar relacionados en la mayoría de ocasiones con otras alergias, que desencadenan o agravan los picores.

En estos casos, habitualmente tendrás que tomarte una pastilla al día, que te ayudará a reducir la inflamación y la molestia, aunque como efecto secundario generen algo de sueño.

Después, el otro gran conocido de quienes tenemos dermatitis son las cremas con corticoides, que alivian y curan la piel irritada.

Luego existen diferentes opciones, como las vendas oclusivas (que nunca deben aplicarse sobre la piel previamente infectada), los inmunosupresores (debido a sus efectos secundarios, solo se usan bajo una estricta supervisión médica) o los antibióticos (solo se emplean cuando existe una infección, ya que no tienen un efecto sobre la dermis en sí misma).

Otros trucos sobre prevención y cuidados

Más allá de ponerle solución a través de tratamientos a corto o largo plazo, es interesante seguir una serie de pautas que nos ayuden a reducir la futura aparición de eczemas.

Aunque pueda parecer algo complicado, molesto o engorroso, estos consejos son más fáciles de seguir de lo que da la sensación a simple vista, por lo que no desesperes si parecen muchos, ¡que llevarlos a la práctica no te costará demasiado!

Presta atención a los espacios que te rodean

Primero vamos a centrarnos en los factores externos perjudiciales, ante los cuales tendrás que evitar:

  • El frío extremo con prendas de abrigo.
  • El calor excesivo con telas que transpiren bien.
  • Los humos de coches, fábricas o cigarros.
  • Las saunas o los espacios con poca ventilación, que pueden generar una sudoración excesiva que hace que se reseque la piel, algo que hay que intentar que no suceda a toda costa.

También tendrás que ducharte siempre después de hacer deporte o cualquier actividad que genere mucho sudor, aunque nunca debes excederte de los 15 minutos de baño, será preferible siempre el agua templada y también que evites objetos como las esponjas, las manoplas, los cepillos o cualquier otro producto que arañe la piel.

Además, tienes que fijarte bien en la composición de los productos de higiene personal, limpieza (en especial suavizantes y jabones para la ropa) o cosmética que utilices, ya que es recomendable que su fórmula sea de origen natural y no contenga sustancias químicas nocivas que podrían irritarte o un exceso de colorantes o conservantes.

Tampoco debes abusar de desodorantes, tintes, colonias o maquillajes, entre otros productos que influyen en la piel.

A su vez, lee las etiquetas de tus prendas y apuesta por el algodón (también en toallas y ropa de cama), ya que transpira mejor.

Al contrario, evita la lana, el nylon o aquellos tejidos molestos e irritantes. También es preferible la ropa holgada y cómoda a la ceñida.

No laves estos productos con suavizantes e intenta aclarar la ropa dos veces, al menos cuando estés en medio de un brote severo. Vigila también la bisutería, pues en muchas ocasiones genera reacciones adversas.

Del mismo modo, cuida tu hogar o los entornos en los que te mueves: ventila todos los días, ten cuidado con las alfombras o la moqueta y barre a diario, para evitar que se acumulen el polvo o el polen, que fomentan los brotes alérgicos.

En esa línea, es recomendable que no abuses de los ventiladores o los purificadores de aire, porque al final acaban moviendo los ácaros por toda la estancia.

Date los cuidados que necesites

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Otro factor habitual que influye en nuestra dermis es el estrés, uno de los mayores males de nuestro tiempo, que por desgracia a su vez es muy difícil de combatir.

Mi recomendación es que intentes hacer deporte (que alivia tensiones gracias a que genera endorfinas), que pruebes distintas técnicas de relajación, que comiences a tomar infusiones relajantes y, que si el malestar mental persiste, acudas a un especialista.

En cuanto a tu alimentación, intenta que sea equilibrada, modera la ingesta de azúcar, evita los excitantes y las bebidas energéticas y reduce el consumo de determinados alimentos, como el alcohol, los frutos secos, la mostaza o el marisco.

Eso sí, ten siempre a mano un termo con agua, porque una buena nutrición es la clave para evitar muchos problemas de piel, como ya te he dicho al principio.

Igual de relevante son las horas de sueño, que nos permiten descansar y recuperarnos del agotamiento del día a día.

Por desgracia, no siempre es fácil conseguir conciliarlo por culpa precisamente del picor, así que lo ideal es que establezcas una rutina que te ayude a tener un orden en tu día a día, que uses pijamas cómodos y ropa de cama limpia y que en general crees un entorno en el que te sientas agusto para dormir.

Además, puedes pensar en técnicas para evitar el rascado, como tener las manos ocupadas con algo que te haga ser autoconsciente del problema, como puede ser una pelotita antiestrés. De esta manera notarás más cuándo vas a echarte las manos a la piel.

Otra opción es que frotes suavemente la zona inflamada o que le des toquecitos. También puedes echarle agua tibia, que alivia la molestia temporalmente.

En esta línea, mi consejo favorito es que en lugar de rascarte el cuerpo, pruebes a rascar una tela, en especial una que tenga cierta textura rugosa o que haga ruido al tocarla.

Suena un poco tonto, lo sé, ¡pero te aseguro que engaña al cerebro! La clave es mantenerte entretenida para no caer de nuevo en este círculo vicioso.

Tampoco está de más que realices deportes todas las semanas, pues tiene múltiples beneficios, ya que te hará estar más sana, encontrarte mejor y te ayudará a descansar por las noches.

Eso me lleva directamente al último punto: busca un ratito todos los días para dedicarlo a alguna actividad que disfrutes y que te ayude a olvidarte de los picores.

Conclusión

Por mucho que el picor ocasionado por la piel atópica sea muy molesto y hasta desesperante, espero que a lo largo de este artículo hayas aprendido que existen diferentes maneras de evitar que te condicione la vida.

No siempre será sencillo, pues tendrás que armarte de paciencia y ser muy constante con el tratamiento que decidas, pero el esfuerzo merece la pena, que no te quepa ninguna duda.

Busca la crema que mejor se adapte a las características y necesidades de tu piel, apuesta siempre por las fórmulas naturales, evita caer en la medicación, lleva un ritmo de vida sano y emplea diferentes métodos para aliviar los dolores y evitar el rascado.

Si generas hábitos beneficiosos, cada vez te será menos difícil cumplirlos, pues lo harás de forma automática. Con un poquito de trabajo y mucho cariño, seguro que los picores que generan la piel atópica se alivian.