Esta, es una de las discusiones más recurrentes en el ámbito del marketing de contenidos. Pues, si bien todos los expertos coinciden el la eficacia del contenido en el social media, muchos difieren en cuanto a si se debe dar prioridad a su calidad o a la cantidad. 

Especialmente, en tiempos donde el consumo en internet aumenta considerablemente día a día. Esto, obliga a las marcas a publicar contenido de mayor calidad, que se pueda consumir rápidamente. Así, en el afán de sumar más seguidores, se olvidan en ocasiones de realizar análisis que orienten las campañas de contenido. 

Se termina entonces por atraer seguidores con poca o ninguna rentabilidad para la marca. En consecuencia, el nivel de interacción y de conversiones se ve reducido. A lo que erróneamente se suele responder con arsenales de contenido que, pueden o no tener la calidad necesaria para satisfacer las necesidades del cliente.  

En este sentido, no se trata en sí de elegir entre calidad y cantidad, sino de entender que, en su justa medida ambas son necesarias para una campaña exitosa. Lejos de buscar fórmulas mágicas, se debe mirar dentro de la marca en busca del equilibrio adecuado que optimice los recursos disponibles para un máximo nivel de utilidad.

Punto de equilibrio

En exceso, el contenido conduce al aburrimiento de la audiencia, mientras que el déficit deriva en poca visibilidad. En cuanto a la calidad, indistintamente de las cantidades, ésta es sencillamente indispensable. Sin embargo, el verdadero reto en en esta diatriba entre calidad y cantidad, consiste en encontrar equilibrio. 

Pues, al igual que sucede con otros aspectos de la vida, el equilibrio es lo más sano y adecuado. Suele suceder que en algunos momentos el foco se centra en la calidad y otras en la cantidad. Pocas veces, se combinan ambos aspectos, esto se debe en muchos casos a la falta de recursos, lo que obliga dar prioridad a una sobre la otra. 

Por otra parte, la falta de un plan de acción o estrategias definidas pueden hacer que los equipos vayan un poco a ciegas, generando contenido sólo porque sí. No obstante, siempre es posible encontrar la armonía deseada entre calidad y cantidad, simplemente estableciendo cierto límites. 

En este sentido, considerando que no existen atajos ni soluciones prefabricadas, la mejor manera de encontrar el punto de equilibrio es por medio del ensayo y el error. La observación y el análisis correcto de las métricas, puede hacer de este, un proceso completamente certero y efectivo.

Ajustar la frecuencia según el ritmo de cada red social

Cada red social es muy diferente y exige un ritmo de publicación específico. Por ello, la calidad puede suponer parámetros diferentes en cada plataforma. En Instagram la calidad y profesionalidad de las imágenes priva sobre el contenido escrito que le acompaña, no sucede de la misma forma en Twitter donde las palabras tienen mayor peso. 

Lo mismo ocurre con la cantidad, determinada por la frecuencia de publicación también variará. Así por ejemplo, no es lo mismo la acelerada dinámica de Facebook a la pausa y discreción de LinkedIn. 

Además, en la búsqueda de una frecuencia idónea para cada red, se debe considerar las características del sector y la comunidad de seguidores. Una vez más probar y analizar los resultados será el camino correcto para obtener una respuesta. 

Escuchar las métricas

Los números, son en última instancias los que indicarán las características del contenido. Así, se pueden clasificar cuatro grupos de parámetros que deben seguirse muy de cerca: métricas de visibilidad, métricas de viralidad, métricas de leads y métricas de venta.

Estos indicadores, permiten conocer el nivel de consumo del contenido. Así, como las veces que fue compartido, y por último la cantidad de usuarios que han acudido a la llamada de acción. Esto último, tanto en leads como en ventas concretadas. 
El análisis, supone la concatenación entre algunos post y métricas favorables, con el fin de descifrar qué funciona y que no. Así, un aspecto a estudiar en relación al equilibrio entre cantidad y calidad es el valor de cliente. Esto, a fin de medir la calidad del cliente que se atrae, considerando como los más valiosos aquellos que pasan a la compra. Del mismo modo que aquellos que comparten o generan mayor interacción con la marca.