Salud

Mi opinión de la Crema Instituto Español para Piel Atópica

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Últimamente no puedo más con los picores y la sequedad de mi dermis. Con la esperanza de frenarlos, he acudido a la crema del Instituto Español para el cuidado de la piel atópica, un interesante producto del que te quiero hablar hoy.

En caso de que creas que no es adecuada para ti, no te preocupes, porque también tengo un as en la manga, del que te hablaré en el último apartado: la crema piel atópica de Akento Cosmetics.

Estaba buscando un cosmético capaz de proporcionar tanto un alivio inmediato como la hidratación necesaria para acabar con la xerosis y reducir las molestias, que tan incómodas resultan en el día a día.

Debido a las buenas críticas que había leído online, decidí apostar por una marca patria que ha sabido ganarse a sus consumidores gracias a sus productos especializados a un precio más que asequible para todos los bolsillos.

Después de haberla estado usando durante semanas, ya tengo formada una opinión clara acerca de lo que me ha parecido. Así que eso es lo que te voy a contar en los próximos párrafos, cuáles son sus principales aciertos y errores.

Pero antes te quiero recomendar las mejores opciones para tratar la piel atópica. Dicho esto, vamos a comenzar con el análisis.

Crema Instituto Español para Piel Atópica: formulación

Por supuesto, la mejor manera de determinar la verdadera eficacia de un producto y si es adecuado para todo el mundo, en concreto para aquellos más sensibles, es fijarnos en su formulación.

En este caso que nos ocupa, sus ingredientes activos prometen reducir notablemente la irritación y el consecuente picor gracias a sus propiedades anti-inflamatorias, anti-pruriginosas y anti-radicales. A su vez, suavizan la dermis y la protegen.

Entre los más destacados están los siguientes:

  • La glicerina. Sus excelentes propiedades hidratantes logran atraer y retener la humedad, impidiendo que la piel se reseque y, como consecuencia, que se irrite y produzca picor.
  • El alcohol cetílico. En contra de lo que pueda parecer, es un alcohol graso beneficioso, ya que aporta viscosidad a la crema a la vez que hidrata, suaviza y funciona como emoliente.
  • El capric triglyceride. Este derivado del aceite de coco y la glicerina es, gracias a su combinación de ácidos grasos, un gran agente de reparación de la dermis.
  • El propilenglicol. La principal función de este compuesto orgánico (que se produce de forma natural en los hongos y semillas de sésamo) es fomentar que el resto de compuestos penetren bien en la piel. A su vez, es un disolvente y humectante.
  • El aceite de Plukenetia Volubilis. Extraído de esta planta nativa de las selvas tropicales de los Andes, posee grandes beneficios regeneradores, ya que mejora la elasticidad de las células cutáneas y regula la queratinización.

Esta combinación ofrece una intensa hidratación desde las capas más profundas al mismo tiempo que se ocupa de restaurar la barrera cutánea, impidiendo que le afecten los factores externos y que desaparezca la humedad.

Sin embargo, la concentración de sus activos no es muy elevada, así que estos resultados serán más leves.

Además, el producto no tiene parabenos, ni alérgenos, por lo que está recomendado incluso para quienes padezcan alergias habituales.

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También es interesante que su uso no afecta a otros tratamientos usados habitualmente para frenar la afección, como pueden ser las cremas con corticoides o los inmunorreguladores.

Sin embargo, no me acaba de convencer que cuente con perfume, pues para quienes somos muy sensibles, esto puede ser contraproducente, ya que irrita todavía más la piel desnutrida.

Así que, antes de aplicarlo sobre todo el cuerpo, te recomiendo que hagas una prueba en una zona pequeña por si acaso. Que siempre es mejor prevenir que curar.

Principales claves del método de empleo

Para aprovechar bien los beneficios de cualquier producto, es indispensable darles un buen uso. Es decir, que necesitas seguir una serie de pautas para que no eches a perder sus propiedades.

La primera es muy sencilla: solo debes aplicar la crema sobre la piel previamente limpia y seca. Así que, antes de usarla, retira las partículas de suciedad con un paño húmedo, aunque hazlo sin arrastrar y usa un producto de algodón, para no irritar más la dermis.

Después, extrae una pequeña cantidad y, con las yemas de los dedos, extiéndela por las zonas afectadas. O, mejor, por todo tu cuerpo, así quedará igualmente nutrido.

Llegadas a este punto, conviene que realices movimientos circulares amplios para fomentar de esta manera la absorción del producto y que no queden luego molestos restos.

A su vez, es importante que hagas algo de presión con las manos, dado que es la mejor forma de reactivar la circulación. Esto es vital porque el riego sanguíneo proporciona a tu piel todos los nutrientes que necesita.

Como puedes ver, el método de empleo no tiene muchos secretos detrás. Eso sí, no pierdas de vista que es esencial que seas constante con el tratamiento, pues solo así los resultados serán visibles y se prolongarán en el tiempo.

Por ello, es recomendable que utilices la crema un mínimo de dos veces al día, para que la nutrición se mantenga durante las 24h. La primera, por la mañana, cuando realices tu rutina. Y la segunda, por la noche, poco antes de que te vayas a ir a dormir.

Por supuesto, en caso de estar pasando por un brote especialmente doloroso o de tener algunas áreas muy afectadas (como suele suceder con las manos, y más ahora que tenemos que lavarlas con tanta frecuencia) puedes volver a aplicar el cosmético las veces que te hagan falta.

Analizando el formato y el precio

Una vez visto esto, podemos pasar a hablar de otros aspectos relevantes del cosmético, a los que quizá no siempre le damos la importancia que merecen.

Al menos, al primero de ellos, que es el formato. Es normal que nos dejemos guiar por las primeras impresiones y que eso nos lleve a formarnos una imagen mental de lo que nos va a ofrecer, que no siempre es correcta.

En esta ocasión, a simple vista es poco llamativo e incluso algo feo, pues su exceso de texto y el uso de varios colores llamativos hace que el conjunto resulte algo caótico. Sin embargo, la importancia no reside simplemente en lo estético.

A la hora de fijarnos en el packaging, tenemos que tener en cuenta que el bote sea opaco para que los rayos del sol no puedan deteriorar la crema y que cuente con un dispensador, que impida que contaminemos el producto al extraerlo directamente con las manos.

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El cosmético del Instituto Español cumple con ambos puntos, por lo que no tienes que preocuparte de nada a la hora de su conservación. Simplemente toma las medidas de precaución habituales.

Eso sí, ten en cuenta que su dispensador a veces se atasca, así que intenta que no se manche de crema (que luego se seca e impide que se pueda mover el tapón) y no aprietes demasiado, ya que podrías acabar de romperlo.

Respecto a la cantidad, el envase contiene 150 ml, una cifra bastante estándar. El problema es que tengo la sensación de que se agota muy rápido, ya que acabo usando bastante cantidad en cada uso.

Por fortuna, debido a que su precio es menor a 3€ -generalmente ronda los 2,50€, aunque, como siempre, depende de donde lo compres-, por lo que tampoco sale demasiado caro hacerte con varios botes al mes.

Mi opinión personal sobre la Crema Pieles Atópicas de Instituto Español

Con un precio tan llamativo y una propuesta interesante, esta crema tenía todo para acabar enamorándome. Sin embargo, no ha acabado de conseguirlo, ya que hay algunos detalles que no me han terminado de convencer.

Para empezar, tras los primeros usos esperaba encontrarme con un alivio inmediato. Pero esto no es así. Es cierto que al aplicar la crema se suavizan las molestias… solo que vuelven en muy poquito tiempo. Desde luego mucho antes de lo que me gustaría.

Afortunadamente, a medida que pasaban las semanas, la situación mejoraba, ya que entonces notaba la piel menos irritada y bastante más suave. Por tanto, este tratamiento requiere paciencia, una virtud que no es fácil encontrar cuando nos están volviendo locas los malditos picores.

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Al menos, su método de empleo es sencillo y poco engorroso, debido a que su textura ligera facilita extender el producto y que se acabe absorbiendo en cuestión de instantes. Encima, no deja ni brillos ni restos pegajosos.

Tampoco tendrás que preocuparte por olores intensos, ya que su fragancia añadida (que es libre de alérgenos) se disipa pronto, así que por fortuna no te acabará acompañando todo el día, una ventaja sobre todo en caso de que no te guste.

En cuanto a los resultados en sí, después de varios meses usándola, es cierto que han mejorado la hidratación y la elasticidad de mi dermis. Ahora los picores, sarpullidos, rojeces e inflamaciones me salen con menos frecuencia y no son tan agresivos.

En ese aspecto, estoy contenta, pues también luzco una dermis más sana y bonita. Sin embargo, en cuanto ha llegado el frío fuerte, las molestias han regresado con él sin que pueda hacer nada por evitarlo.

Por mucho que he aumentado las dosis, no ha servido de mucho, ya que su efecto protector y regenerador resulta algo insuficiente en dermatitis extremas o en estos meses de frío.

Una alternativa estupenda: la crema para piel atópica de Akento Cosmetics

En caso de que no te acabe de convencer la crema analizada, no desesperes, porque antes de acabar quiero hablarte de mi cosmético de confianza: la crema de Akento Cosmetics, que es capaz de frenar hasta la dermatitis más severa.

Su principal punto fuerte es que su formulación está hecha a base de ingredientes completamente naturales y de eficacia demostrada, por lo que no te causará ningún efecto secundario.

Entre sus compuestos nos encontramos con aceites esenciales, con el emulsionante Emulium® Mellifera (que tonifica y suaviza), el Biogaline G (reconstruye la capa exterior de la dermis) y el Gatuline Skin Repair Bio (cicatriza, rejuvenece y repara hasta las pieles más dañadas).

Esta combinación, unida a una ausencia total de irritantes, parabenos y alcoholes, logra devolverle la nutrición a tu cuerpo y lo calma desde las primeras aplicaciones, al mismo tiempo que lo tersa, ilumina, suaviza y protege.

Esto último es posible gracias a que repara la barrera lipídica. Es decir, la capa que defiende la dermis frente a la peligrosa acción de los factores externos.

A todo lo mencionado hay que sumarle un packaging tan práctico como higiénico, una textura agradable y una crema fácil de extender, un precio que ronda los 12€ y unos resultados que se alcanzan en poco tiempo y que, encima, se prolongan en el tiempo.

Con todo lo mencionado, tenemos ante nosotros la clave para olvidarnos de los picores y obtener el cuidado que merecemos.

Con este repaso, creo que ya he cumplido mi función de hoy. Ojalá te haya servido de ayuda y te sirva al menos para tomar una decisión de cara a cuidar tu piel antes de que el invierno se nos eche encima.

Recuerda que, optes por una opción u otra, lo esencial es que seas perseverante con el tratamiento, pues esta es la única forma de conseguir cambios visibles, notables y que duren bastante a lo largo del tiempo.

Otros productos que hemos probado han sido: Crema piel atópica de Mercadona.

Si lo que buscas es un producto barato para dermatitis suaves o de poca intensidad, la crema para piel atópica del Instituto Español será perfecta para ti. Pero, si necesitas algo que reduzca con eficacia los picores y la inflamación, acude sin ninguna duda a Akento Cosmetics.