Cuerpo

Cómo hacer una crema de manos casera

Si algo positivo ha tenido la pandemia ha sido que ha conseguido que me interese en hacer mis propios cosméticos. Como he tenido tiempo de sobra para practicar, ahora que he perfeccionado mi técnica te traigo un artículo sobre cómo puedes hacer una crema de manos casera de forma sencilla.

Por supuesto, a la hora de nutrir tu cuerpo a la perfección lo mejor es siempre acudir a los productos profesionales, que al fin y al cabo han sido especialmente diseñados con ese objetivo en mente. Pero las cremas DIY tienen la ventaja de que puedes hacer la composición a tu medida.

Esto te permite tanto adaptar la formulación a las necesidades concretas de tu dermis como elegir aquellos ingredientes, textura y aroma que más sean de tu agrado. Por eso, aunque yo te vaya a dar mis “recetas”, luego podrás modificarlas a tu gusto en base a las pautas que vamos a ver.

¿Qué ingredientes recomiendo priorizar?

Aunque el listado de compuestos que puedes emplear en cosmética es casi infinito, he decidido centrarme en aquellos fáciles de encontrar que también sean asequibles, para que no tengas que emprender una búsqueda por todos los supermercados ni te toque desembolsar mucho dinero.

Por supuesto, todos ellos son ingredientes naturales, ya que esa es la forma más segura de cuidarte. Por ese mismo motivo, tampoco añadiremos ninguna sustancia irritante, ni alcoholes, ni parabenos ni tampoco conservantes. Una vez aclarado esto, aquí tienes mis recomendaciones:

  • Aloe vera. Esta planta es la estrella del cuidado cutáneo por sus múltiples beneficios, hasta el punto de que aplicarla directamente sobre la piel ya es de gran ayuda, pues calma, suaviza, limpia y tonifica en cuestión de minutos.
  • Manteca de karité. Quizá no sea tan sencilla de encontrar como el resto de ingredientes que veremos, pero merece la pena buscarla porque es muy rica en vitaminas A y E, además de en ácidos oleicos, por lo que es muy adecuada para dermis dañadas porque cicatriza y reduce la inflamación.
  • Aceite de aguacate. Comenzamos con los aceites esenciales con esta alternativa tan sumamente nutritiva (pero a la vez ligera) gracias a que contiene vitaminas A, D y E y ácido graso palmitoleico, que consiguen dejar la dermis nutrida y hacer que recupere la flexibilidad perdida. Sin embargo, puede aportar algo de sebo, por lo que no lo uses si tienes las manos grasas.
  • Aceite esencial de lavanda. Para quienes padecen dermatitis, eczemas o tengan heridas, esta es su mejor alternativa, porque se trata de un aceite calmante con grandes propiedades antioxidantes, regeneradoras y antiinflamatorias que son muy beneficiosas en estos casos.
  • Aceite de rosa de mosqueta. Es conocido por sus capacidades regeneradoras, hidratantes y rejuvenecedoras, porque debido a su composición a base de antioxidantes, vitamina, ácido linoleico y omega 3 y 6, logra reducir las manchas, eliminar las cicatrices y prevenir la aparición de otras señales.
  • Aceite de almendras dulces, que con su elevado contenido en ácidos grasos y en vitaminas A y E aporta una gran hidratación a la vez que suaviza. Como también es antiinflamatorio y reparador, es excelente para dermis sensibles o agrietadas. Pero es que también trata el acné y repara los eczemas, por lo que te ayudará a recuperar aquellas áreas con granos, marcas o señales de cualquier tipo.
  • Cera de abeja. Lo dejo para el final porque es el único ingrediente en esta lista que, aunque siga siendo natural, no es vegano. Si lo incluyo también es porque tiene propiedades emolientes y, encima, ayuda a restaurar la barrera de protección natural, para evitar que la dermis pierda humedad. En su defecto, puedes emplear miel sin problema.

¿Cuál es la manera de mezclaros para elaborar las cremas?

Ahora que hemos seleccionado los compuestos principales, vamos a ver distintas alternativas que puedes crear con ellos. A todas estas opciones siempre puedes añadirle un matiz aromático de tu preferencia con unas gotitas del aceite esencial que más te guste, del mismo modo que puedes espesarlas añadiendo algo de aloe vera o de miel.

Crema humectante de manteca de karité para el día a día

Comenzamos con una alternativa apta para todo tipo de dermis y perfecta para su uso diario. Primero debes calentar al baño maría dos cucharadas de manteca de karité. Después, agrega poco a poco unas gotas de aceite de almendras dulces.

También puedes incorporar, si tienes, una cucharada de manteca de cacao, que reduce el envejecimiento prematuro y las estrías. Para hacerla algo más densa, nutritiva y dulce, agrega una cucharada sopera de miel. En cualquier caso, remueve bien y luego deja que se enfríe en un molde.

Crema protectora de cera de abejas para pieles dañadas

Si tu problema incluye eczemas, rojeces o la piel irritada en general, presta atención a esta alternativa para la cual tendrás que mezclar mientras las calientas al baño maría dos cucharadas de cera de abeja con otras tres de aceite esencial de lavanda.

Espera a que se temple un poco para agregar tres cucharadas grandes de gel de aloe vera. Mezcla bien con unas varillas y, cuando se haya enfriado la mezcla, disfruta de sus resultados reparadores, que reducen la inflamación, cicatrizan las heridas y restauran la barrera de protección natural de la dermis.

Crema reparadora para pieles secas y envejecidas

En caso de que tengas las manos especialmente secas o repletas de arrugas y manchitas, esta última alternativa es perfecta para ti, puesto que consigue nutrir, reparar y rejuvenecer la dermis en mal estado. Para conseguirlo solo tienes que batir en un cuenco una taza de aceite de almendras dulces con otra media de aceite de rosa mosqueta.

Luego añade diez cucharadas de vaselina líquida previamente calentada al baño maría para darle consistencia o la misma cantidad de gel de aloe vera. Mezcla todo y disfruta del resultado, que es tan eficaz como aromático.

¿Cómo conservar y utilizar las cremas?

Una vez ya has creado tu crema de manos perfecta, tienes que aprender a guardarla para que conserve todas sus propiedades. También conviene que sepas cómo emplearla de forma que aproveches al máximo sus beneficios. No te preocupes, porque es bastante sencillo.

Para empezar, debes utilizar un envase preferiblemente de cristal, porque el plástico se deteriora antes y no es tan ecológico. Siempre que puedas, apuesta por botes opacos para que los rayos del sol no deterioren el producto, pero de todas formas guárdalo siempre en un lugar fresco y seco, como el interior de un armario.

También es mejor que utilices un dispensador, para extraer una dosis adecuada y para evitar que contamines la crema al extraerla directamente con tus manos. De todas formas, lávate bien las manos antes de comenzar, así la zona también estará libre de impurezas cuando vayas a extender la crema.

La mejor manera de hacerlo es a través de movimientos circulares ascendentes, que consiguen fomentar la absorción. No te olvides de ejercer una ligera presión, pues esto ayuda tanto a la completa asimilación como a activar el flujo sanguíneo. Después, espera unos segundos y disfruta de la suavidad conseguida.

Recuerda repetir el proceso a diario, para que los resultados se prolonguen en el tiempo. La clave consiste en al menos utilizar la crema una vez por las mañanas y otra por las noches, de forma que la nutrición aguante las 24h. Pero no temas volver a aplicarla siempre que lo veas necesario, porque no existe ningún tipo de riesgo o contraindicación.

¿Por qué deberías usarlas a diario?

Por último, quiere incidir antes de despedirnos en los motivos por lo que es muy importante que nutras tus manos a diario, porque a veces parece que solo nos acordamos de las cremas hidratantes cuando los meses de frío hacen estragos en nuestra piel.

Ten en cuenta que es una zona que está prácticamente todo el día expuesta a los factores externos (tanto el clima como la contaminación, el roce, etc.) y que encima las utilizamos con tanta frecuencia, que se desgastan más rápido.

Si a esto sumamos que, además, la piel de esa área es mucho más fina que la de otras partes del cuerpo, encontramos los motivos por los que se daña tan rápido. Por eso, si la barrera de protección se rompe, perdemos humedad, la elasticidad se reduce y la dermis se agrieta.

Ahí es donde entran en juego las cremas, que son capaces de sanar y proteger. Así que, ahora que ya sabes cómo hacer una crema de manos casera, no te olvides de utilizarla todos los días, pues la constancia es clave para conseguir tener la dermis de la zona en perfecto estado.