General

Crema de manos Neutrogena, mi opinión

Algunas marcas cosméticas han sabido venderse tan bien que, inevitablemente, las tenemos asociadas a ciertas características. Es lo que ocurre con Neutrogena, cuya crema de manos siempre ha sido anunciada como la clave contra la sequedad. Sin embargo, ahora que la he probado, te traigo mi opinión al respecto.

En realidad, es un producto que había empleado en otras ocasiones, solo que mucho tiempo atrás, cuando ni siquiera me importaba tanto este universo de cuidados y no le prestaba demasiada atención a detalles tan relevantes como la formulación.

Por tanto, no sé cómo ha cambiado esta crema a lo largo de los años, ni soy capaz de recordar con precisión si es muy distinta a lo que tenía en mente. Lo que sí te puedo decir es lo que me ha parecido en esta ocasión, así como los resultados que me ha ofrecido.

Antes de comenzar, quiero recalcar la importancia que tienen estos cosméticos, que nos ayudan a nutrir la dermis, restaurar la barrera de protección natural y paliar las molestias. Es decir, que logran mantener nuestras manos sanas, suaves y bonitas. Por eso, es esencial hacerte con uno que esté a la altura.

Los principios activos del producto

Como sabrá cualquiera que haya escuchado hablar de Neutrogena, la marca destaca por su excelente fórmula noruega, con la que asegura conseguir un cuidado profundo que restaura la hidratación de la dermis, ofrece una sensación de calma y protege frente a las agresiones externas.

Por todo ello, la crema concentrada parece especialmente adecuada para pieles especialmente dañadas o muy envejecidas, que son aquellas que necesitan unos grandes resultados que se noten de inmediato.

También este es el motivo de que quizá resulte demasiado intensa para dermis normales o con tendencia grasa, pues puede añadir algo de sebo. Por lo demás, consigue suavizar y alisar la zona si le das un uso prolongado.

La clave de sus ventajas reside en su principios activos, que ofrecen una nutrición profunda con un triple efecto, ya que también logra reparar las manos en un tiempo récord y restaurar la barrera de protección natural, para que los climas agresivos, el polen o la contaminación no supongan una amenaza tan grande.

Debido a que contiene un potente humectante como es la glicerina, la crema logra nutrir, aliviar y proteger incluso en aquellas condiciones más extremas, como son los climas secos o las temperaturas muy frías.

La consecuencia directa es que se combate la sequedad por completo. De esta forma también se evitan los temidos picores, ofreciendo a cambio una agradable sensación de alivio que resulta muy reconfortante.

Aprende a utilizarla para que sea más eficaz

Por mucho que una crema tenga la mejor formulación del mercado, de poco te servirá si después no eres capaz de utilizarla. El motivo es que un mal uso nos lleva a desperdiciarla  y hacer que sus resultados no se aprecien por completo.

Una vez la crema de manos de Neutrógena me convenció con su formulación y decidí comprarla, era la hora de descubrir si su método de empleo era tan cómodo como el de otros productos similares que ya había usado anteriormente.

Por fortuna, la manera de aplicarla es la habitual en estos casos. Es decir, que solo tienes que extenderla sobre la piel previamente limpia y aprovechando siempre que puedas el momento posterior a la ducha, que será cuando el cosmético penetre mejor.

Luego tienes que repartir la crema de manera homogénea, con una capa fina que cubra por completo toda la mano, sin dejarte huecos, para evitar que haya zonas que se queden sin tratar. Hazlo mediante un suave masaje con movimientos circulares, ya que fomentarán la total absorción.

Además, es importante que ejerzas una suave presión. No tan fuerte como para hacerte daño, pero sí como para que lo notes. Esto es beneficioso porque consigue activar la circulación, permitiendo que la sangre aporte a ese área todos los nutrientes necesarios.

Apreciaciones de su textura y aroma

Un elemento que, aunque quizá no sea el más importante, sí es bastante decisivo es la textura que tiene la crema de manos. Para empezar, porque determina lo fácil o difícil que resulta de extender, pero también porque nos indica su capacidad nutritiva y si es apta para nuestro tipo de dermis.

El problema con las cremas muy densas es que a veces son muy complicadas de aplicar de forma uniforme, así que se tarda mucho en terminar el proceso. Encima, eso hace que tarden mucho más en absorberse, aunque por otro lado también son más nutritivas.

En cuanto a las ligeras, se aplican con mucha velocidad y se asimilan antes, pero por desgracia no aportan tanta hidratación, así que debes valorar estos elementos antes de decidirte. Yo estaba buscando esta segunda opción, porque quería un cosmético que pudiese llevar en el bolso y usar en la calle.

Pero, en este caso, la crema se engloba dentro de la primera categoría, así que cuesta un poco usarla, sobre todo si hace frío fuera y el producto se ha quedado más rígido. Al menos, si masajeas bien la zona, luego no tarda demasiado rato en absorberse por completo.

Un detalle interesante de esta textura es que con una menor cantidad de producto conseguirás abarcar una gran superficie, de manera que el cosmético termina durando bastante tiempo. A cambio, tendrás que soportar algunos brillos y una ligera sensación de pesadez.

En relación a su fragancia, es muy ligera, por lo que no molesta en exceso, algo que agradezco, porque la verdad es que su aroma no me gusta en exceso, ya que además no tiene ningún tipo de personalidad.

Los detalles de su formato

Por último, antes de pasar a los resultados, quiero mencionar el tipo de formato que tiene esta crema de Neutrogena. No solo para contarte lo bonito o feo que me parece, sino para valorar si ayuda a la conservación de la crema.

Lo primero que te recomiendo es que te fijes bien en el envase y que leas lo que pone en él, ya que todas las cremas de manos de Neutrogena son muy parecidas, por lo que si estás buscando esta opción más clásica, no debes confundirla con otras opciones, como la anti-manchas.

Más allá de esto, su envase es de plástico, como suele ser lo habitual, por lo que es opaco. Esto evita que los rayos del sol deterioren el contenido, aunque de todas formas lo mejor es que no lo expongas de forma prolongada.

También cuenta con un dispensador, lo cual previene que contaminemos la crema cuando entra en contacto directo con nuestras manos y que se abra y manche todo. Desgraciadamente, sale muy poquita cantidad por el agujero que tiene, sobre todo porque la crema es muy densa.

Es decir, que se tarda un rato en obtener una dosis adecuada y, encima, como no es nada ligera, es habitual que se queden restos imposibles de sacar pegados a las paredes, de forma que se desperdicia un porcentaje importante aunque exprimas el plástico todo lo que puedas.

Por último, el diseño del packaging es muy sencillo hasta un punto simplón, con predominancia del blanco y algunos detalles en azul marino y rojo, que es la clara imagen de la marca. Lo bueno es que su reducido tamaño hace que no pese mucho y que sea cómoda de transportar.

Relación entre la cantidad y el precio

Si lo que buscas es un envase de tamaño reducido para poder usar la crema siempre que salgas de casa, este es bastante adecuado. Debido a que solo contiene 50 ml, el bote tiene las medidas perfectas para meterlo en el bolso o hasta en un bolsillo.

Sin embargo, su precio quizá sea algo elevado, ya que cuesta en torno a 7€. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el producto cunde bastante y que tampoco se va mucho de la cifra estándar, por lo que tampoco considero excesiva la relación entre la cantidad y el precio.

Los cambios que he ido apreciando

Por mucho que las marcas siempre prometen unos resultados estupendos, estos no siempre se cumplen. En el caso de Neutrogena, la verdad es que la crema nutre bastante, de forma que pasados unos pocos días, la sequedad desaparece, la zona se suaviza y la piel se tersa.

Asimismo, es cierto que ofrece una cierta sensación de alivio, aunque la verdad es que este efecto calmante no es tan elevado como esperaba. Al contrario, lo que sí notamos de manera inmediata es que se forma una barrera de protección, que nos defiende frente a las agresiones del exterior, pero que resulta algo molesta.

Mi problema es que, a pesar de estas ventajas, no se puede pasar por alto que  tarda unos minutos en asimilarse por completo y que, además, después quedan algunos brillos y una sensación de pesadez.

Encima, si tocas cualquier superficie sin esperar lo suficiente, la acabarán manchando. Por tanto, debes ir con cuidado si te vas a poner a teclear en el ordenador, si vas a tocar tu ropa o si vas a comenzar a usar el móvil de inmediato.

Por todo esto, no la considero adecuada para emplear en la calle, pues son muchas las desventajas ante las que nos encontramos. Por otro lado, si la reservas para emplearla por las noches (aprovechando las horas de sueño para dejar que haga efecto), es estupenda.

Teniendo todo esto en cuenta y habiendo leído mi opinión, ahora te toca a ti valorar sus ventajas y desaciertos para decidir si te conviene utilizar la crema de manos Neutrogena o si es mejor que optes por otro cosmético más adecuado en tu caso.