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Cómo hacer un exfoliante casero

exfoliante casero

Las impurezas se acumulan en nuestra piel hasta darle un aspecto envejecido. Para evitarlo, nada mejor que un buen exfoliante corporal, que le devuelva su antiguo brillo. Cómo puedes hacer uno casero que sea eficaz y cómodo de usar, es precisamente lo que vamos a ver en este artículo.

Aunque ir a un centro cosmético es una experiencia agradable, no siempre es posible acudir a un tratamiento profesional o dejarse el dinero en productos caros, sobre todo en estos tiempos que vivimos de crisis económica y pandemia.

Afortunadamente, existe una alternativa práctica, sencilla y apta para todos los bolsillos, en la que tú misma tienes el control de los ingredientes que vas a emplear en la mezcla, de manera que podrás diseñarlo para que se adapte a todas tus necesidades.

Pero antes de revelar las mejores fórmulas y los compuestos recomendados, también es importante que hagamos un breve repaso en el que aclararemos el motivo por el que es importante que incluyas los exfoliantes en tu rutina semanal.

Guía básica: ¿qué es un exfoliante y cuáles son sus beneficios?

Los exfoliantes son unos cosméticos cuyo método de actuación consiste en eliminar las pieles muertas, la suciedad y otras partículas que se acumulan en la capa exterior de nuestra epidermis, de manera que los poros queden limpios.

A su vez, consiguen aumentar la proliferación celular y que estas nuevas células asciendan desde las capas internas hasta el exterior, donde, al no haber suciedad, podrán actuar de manera correcta. Esto es importante porque permite renovar nuestro cutis y hacer que luzca más sano.

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Pero también tiene otras ventajas, mucho más estéticas. Esto se debe a que, al final, los restos que quedan pegados a la dermis hacen que se genere más sebo (lo que da lugar al acné) y que su aspecto general sea áspero, envejecido y sin brillo.

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Ahí es cuando entran en acción los exfoliantes, unos tratamientos que se llevan utilizando desde la época del antiguo Egipto y que demuestran que, con un puñado de ingredientes naturales que tienes por casa, puedes conseguir estupendos resultados que te dejarán el cutis sedoso y radiante.

¿Puede utilizarlos cualquier persona?

De manera resumida, podríamos responder a la pregunta que encabeza este apartado diciendo que sí: los exfoliantes son aptos para cualquier tipo de piel. Aunque, claro, ahora es cuando llegan los matices a esta afirmación.

Al tratarse de un producto del cual existe una amplia variedad, seguro que existe alguno que se adapte a lo que estás buscando. Simplemente tienes que saber cuáles son las características de tu piel y qué ingredientes te aportarán lo que necesitas.

Por ejemplo, si tienes la dermis seca o especialmente sensible, debes buscar compuestos poco agresivos que limpien a fondo, pero que lo hagan sin dañar o irritar.

Además, ten en cuenta que es un proceso que también ayuda a oxigenar y suavizar la piel, a la vez que hace que las cremas penetren mejor, por lo que si la combinas con una hidratante podrás tenerla bien nutrida en todo momento.

En el caso opuesto, una exfoliación profunda permite liberar los poros y desobstruirlos, pero también acabar con el exceso de sebo y eliminar la suciedad acumulada, lo que resulta una manera excelente de combatir el acné en aquellas pieles más grasas.

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¿Cuáles son sus beneficios más importantes?

Después de las explicaciones generales, queda claro que los exfoliantes tienen multitud de ventajas que hacen que su uso sea recomendado en todos los casos. Pero, para exponerlo de manera más sencilla, podemos decir que sus principales beneficios son:

  • Nos ofrecen una limpieza profunda, dejando el cutis suave y como nuevo después de cada tratamiento.
  • De esta manera, nuestra dermis puede “respirar”. Es decir, consigue oxigenarse mejor.
  • Esto hace que la piel esté más nutrida, tersa y sedosa.
  • También, previene la aparición de señales del envejecimiento.
  • Además, activa la circulación, lo que permite que el flujo sanguíneo aporte todos los nutrientes necesarios a nuestra piel.
  • En esta línea, estimula el sistema linfático, que se encarga de limpiar nuestros tejidos, dejándolos libres de toxinas.
  • A su vez, este saneamiento consigue que el resto de productos que apliquemos sobre la dermis penetren mejor en ella y, por tanto, sean más eficaces.
  • Asimismo, todo lo visto deja la piel lista para otros tratamientos de belleza, como puede ser la depilación.

Aprende a hacer un exfoliante casero: los mejores ingredientes y combinaciones

Una vez tenemos claros los puntos esenciales respecto a la eficacia y al método de actuación de los exfoliantes, ha llegado el momento de que aprendas las principales claves que no podrás perder de vista si quieres crear tu propio cosmético en casa.

Desde los compuestos más adecuados hasta las mezclas idóneas para cada caso, en este bloque vamos a hacer un repaso de todos estos puntos, para que no te pierdas. Así que presta atención y tranquila, porque resulta mucho más sencillo de lo que pueda parecer.

¿Cuáles son los mejores compuestos para su fórmula?

exfoliante casero

La amplia gama de exfoliantes que existe en el mercado resulta, sin duda, abrumadora. Además, es habitual que nos topemos con productos de todo tipo, que suelen incluir principios activos extraños o de difícil acceso.

Aunque son eficaces y muchas veces contienen propiedades interesantes, no hace falta que nos vayamos demasiado lejos para dar con compuestos que resulten eficaces. Al contrario, pues los ingredientes que he seleccionado son muy fáciles de encontrar.

Además, así nos aseguramos que todos sean de origen completamente natural y que el tratamiento resultante no incluye parabenos, irritantes o demasiados conservantes, que podrían llegar a ser nocivos para nuestra piel.

Por tanto, algunos de los ingredientes naturales más destacados son:

  • La avena (molida o en harina, es indiferente), un exfoliante suave pero eficaz, capaz de reducir la inflamación, aliviar los síntomas de la irritación y dejar el cutis limpio sin dañar. Por eso, es estupenda para pieles muy sensibles.
  • El café, uno de los compuestos más famosos en estos tratamientos, pues con su acción lipolítica ayuda a quemar el exceso de grasa (lo que combate la celulitis con eficacia) y sus granos permiten eliminar las impurezas.
  • El azúcar, otro de los ingredientes más frecuentes en estos casos, ya que sus gránulos permiten realizar una exfoliación sin llegar a irritar la dermis.
  • El limón, que al tratarse de un cítrico cuenta con grandes beneficios astringentes y antioxidantes, de manera que es muy beneficioso a la hora de cuidar la superficie cutánea. Aunque, claro, nunca debes aplicarlo sobre la piel previamente dañada o enrojecida
  • La sal, en la misma línea del caso anterior, es una sustancia irritante, por lo que no debes usarla si eres muy sensible, ya que su exfoliación es bastante profunda y agresiva.
  • El yogur. Con una textura cremosa, resulta muy fácil de combinar y extender. Pero es que además limpia la dermis de las células muertas y es perfecto para pieles sensibles.
  • La arcilla verde. Debido a sus grandes propiedades depurativas, cicatrizantes y regeneradoras, acaba con las pieles muertas, las toxinas y todo tipo de suciedad acumulada.

Como ves, no te será demasiado difícil hacerte con ninguno de estos ingredientes, pues la mayoría los solemos tener en nuestras despensas y el resto se encuentran en supermercados sin mayor dificultad.

Además, para completar el exfoliante puedes acudir a otros productos, como el aceite de oliva o los aceites esenciales, que le darán consistencia a la mezcla al mismo tiempo que consiguen que sea mucho más nutritiva.

Por su parte, si quieres darle un toque aromático, puedes apostar por esencias naturales (de lavanda, de vainilla o de lo que quieras) o incluso por las gotitas de zumo recién exprimido de alguna fruta, como la naranja.

Ahora que ya hemos visto cuáles son algunos de los compuestos más interesantes a la hora de elaborar un exfoliante, vamos a explicar punto por punto cómo puedes utilizarlos para crear tratamientos eficaces.

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No solo eso, pues al mismo tiempo veremos cuál es la utilidad de cada producto en cada caso, de manera que puedas dar de manera sencilla con el que más se adapte a tus necesidades concretas.

Recuerda que puedes combinar los distintos exfoliantes en las diferentes partes del cuerpo, para acabar con el exceso de sebo en el rostro a la vez que reduces la celulitis de las piernas, por ejemplo.

Exfoliante de azúcar y limón para una limpieza dulce y profunda

exfoliante limon

Con dos cucharadas de azúcar moreno, otras dos de aceite de almendras (o de oliva, si así lo prefieres) y una cucharadita pequeña de zumo de limón recién exprimido, conseguirás a base de remover un poco una pasta olorosa y dulce.

Extiende con cuidado valiéndote de las manos (e intentando realizar movimientos circulares que favorezcan la exfoliación) y deja que actúe durante alrededor de 10 minutos antes de aclarar con agua fría.

Esta mezcla es ideal para pieles grasas, pues elimina el exceso de sebo, de manera que resulta estupenda para rostros con acné, como suele ser el caso de los adolescentes.

Pero también, debido a sus beneficios reafirmantes, podrás utilizarla en el resto del cuerpo, en especial si quieres acabar con la celulitis más suave.

Exfoliante de arcilla verde si quieres decirle adiós a la grasa

arcilla verde

Debido a que este tipo de arcilla tiene un contenido muy alto en minerales, posee grandes propiedades antibacterianas y purificantes, capaces de limpiar hasta aquellas pieles más grasas.

De esta manera, acaba con el sebo, devuelve a la dermis a su estado natural y mejora su elasticidad general.

Para potenciar sus efectos y lograr mejores resultados, debes mezclar una cucharada de este compuesto con una infusión tibia de tomillo, que ayuda a purificar la dermis, o de manzanilla, que descongestiona y calma.

Tendrás que combinar y batir ambos ingredientes en un bol de madera, porcelana o cristal, ya que el plástico y el metal pueden hacer que la arcilla pierda ciertas propiedades. Después, usa una brocha o tus manos para extenderla por tu piel.

En esta ocasión tendrás que esperar un poco más, ya que lo ideal es que dejes que se seque durante al menos 20 minutos. En ese tiempo irá cambiando de color, pero no te preocupes, que es lo habitual.

Para retirarla mejor, además del agua, ayúdate de una esponja que sea suavita. Lo mejor es que después de usarla notarás una agradable sensación de frescor y un alivio inmediato.

Exfoliante de sal y aceite de almendras dulces, para una perfecta nutrición

aceite almendras

En caso de que lo que busques sea retirar las células muertas y renovarlas con nuevas, para conseguir después una dermis más hidratada, este será tu exfoliante adecuado.

Si mezclas en un bol media taza de aceite de almendras dulces con otra media de oliva con una taza de sal marina lograrás una pasta muy aromática y fácil de aplicar que deberás dejar sobre la dermis alrededor de 15 minutos.

Para mejores resultados, es importante que masajees bien a la hora de extenderla, pues así los gránulos podrán arrastrar sin problemas la suciedad y el resto de partículas acumuladas a lo largo de los días.

Debido a las propiedades de ambos aceites, te aportarán una gran hidratación. Eso hace que este exfoliante sea una solución estupenda para pieles desnutridas, secas o sensibles.

Exfoliante de café, el remedio contra la celulitis

beneficios cafe

Si te molesta la piel de naranja, el café será tu mayor aliado para acabar con esta afección estética que afecta especialmente a las mujeres, ya que consigue trabajar sobre los cúmulos de grasa para reducirlos.

Solo tienes que mezclar una taza de granos molidos con cuatro de miel, para que adquiera una textura más pastosa y suficientemente consistente. Además, esto hará que huela estupendamente, lo que siempre supone un plus.

Cuando lo tengas, añade dos cucharadas de aceite de oliva y remueve un poco más, hasta que quede una pasta homogénea que puedas aplicar sobre la zona que hayas elegido.

Ten en cuenta que este exfoliante es realmente pegajoso, por lo que tendrás que utilizar abundante agua fría para retirarlo después. De todas formas, merece la pena pasar por el proceso debido a los excelentes resultados que ofrece.

Exfoliante de avena y yogur, acaba con los granos con delicadeza

exfoliante avena

Para combatir el molesto acné y los puntos negros, suele ser habitual que nos topemos con métodos más abrasivos. Así, resulta difícil encontrar un equilibrio entre una limpieza profunda y un cuidado del cutis.

Ahí es dónde este exfoliante destaca, ya que la combinación de estos dos ingredientes consigue liberar los poros y acabar con la suciedad sin irritar ni un poquito nuestra piel por el camino.

Para comprobarlo, solo tienes que mezclar un yogur natural con dos cucharaditas de avena y remover un rato, hasta que queden bien combinados ambos ingredientes.

En caso de que no tengas la zona irritada o la dermis demasiado sensible, prueba también a echarle una cucharada pequeña de zumo de limón.

Aplica el resultado en el rostro haciendo especial énfasis en las áreas más afectadas (normalmente la frente, la nariz y la barbilla, en lo que denominamos zona T). Luego deja que actúe durante al menos 15 minutos.

Cuando lo retires, notarás tu rostro aliviado y más suave. Con el tiempo, comprobarás también cómo los granitos disminuyen y no te vuelven a salir nuevas espinillas.

Exfoliante de fresas y yogur, para un cutis suave

exfoliante yogur fresas

Especialmente pensado para el rostro, este exfoliante combina dos ingredientes suaves para conseguir un cutis sedoso, hidratado y libre de suciedad.

Para lograrlo debes triturar un puñado de fresas y después mezclarlas con un yogur natural recién sacado de la nevera, para que su frescor reactive la circulación y resulte todavía más agradable.

Gracias a su textura untuosa, es fácil y cómodo de aplicar, así que eso no será un problema. Además, apreciarás desde el primer momento cómo deja la piel inmediatamente más sedosa al tacto y llena de brillo.

Exfoliante de escaramujos, que rejuvenece la mirada

escaramujo exfoliante

El escaramujo​ o rosa canina es una planta de la familia de los rosales que tiene grandes propiedades cosméticas. Puedes hacerte con este fruto en un herbolario, preferiblemente seco, que es la versión que utilizaremos.

Tienes que infusionar media taza en agua hirviendo y después dejar que se enfríe. Cuando lo haya hecho, aplica el resultado sobre las patas de gallo, ponle un poco de papel higiénico encima y vuelve a aplicar otras gotitas encima.

Después de tres minutos, retira con cuidado y disfruta de los resultados. Al haber dejado limpia esa zona, la piel recupera su elasticidad y en poco tiempo se suavizarán las arrugas de ese área.

Descubre cómo usarlo: método de aplicación y otros consejos interesantes

Para terminar, es importante que aprendas cuál es la manera correcta de aplicar estos tratamientos. No tanto porque puedas hacerte daño, sino porque un buen uso te permitirá aprovechar al máximo todos sus beneficios, que como hemos visto no son pocos.

Ese es el motivo de que en este bloque vayas a encontrar algunos de los consejos que resultan importantes tener en mente antes de utilizar cualquier tipo de exfoliante.

¿Cómo hay que proceder a la hora de utilizar un exfoliante?

El primer paso de este tratamiento es el mismo que tenemos que dar antes de utilizar cualquier cosmético. Eso es: dejar la piel bien limpia y esperar a que se seque.

Para ello puedes utilizar simplemente un agua micelar de tu elección o, lo que es mejor, aplicar el tratamiento justo después del baño, que es cuando los poros estarán más abiertos y el exfoliante será más eficaz. Además, también se reduce la agresión.

Tampoco te olvides de lavar bien tus manos, ya que serán las herramientas que emplearás en todo momento para extender la mezcla que hayas creado.

Cuando tengas todo esto listo, coge una pequeña cantidad del producto y, con las yemas de los dedos, ve extendiéndolo. Es mejor que lo hagas poco a poco a que te quede un pegote demasiado difícil de manejar.

A su vez, asegúrate de que quede una capa homogénea, para que actúe con la misma eficacia el exfoliante sobre todo la piel.

Mientras lo aplicas, debes realizar suaves movimientos circulares, que sean amplios, y también ejercer una ligera presión, la suficiente como para que la notes. Es decir, que es como si te estuvieras dando un pequeño masaje.

También puedes ayudarte de un guante exfoliante, una esponja, o un cepillo.

Esto, más allá de resultar muy agradable y de hacer el proceso más llevadero, permite tanto reactivar la circulación como conseguir que el exfoliante sea más eficaz, sobre todo aquellos granulados, pues podrán atrapar y arrastrar la suciedad acumulada en la piel.

Después debes esperar a que haga efecto. Aunque el tiempo puede variar en función de un tratamiento u otro, lo habitual es que ronde los 10 o 15 minutos. No te olvides de esperar cerca de un radiador o con la estufa puesta para no resfriarte ahora que hace frío.

Una vez hayan pasado los minutos, retira los restos con abundante agua. La fría es la mejor, pues ayuda a cerrar los poros, pero si eres friolera puedes apostar por la templada. Eso sí, lo mejor es que siempre evites la caliente.

Con esto, ya habrías terminado el proceso de exfoliación, pero para cuidar mejor tu dermis es mejor que aproveches este momento para utilizar después una buena crema hidratante, que te nutrirá en profundidad, ya que si la usas justo ahora penetrará mejor.

¿Cada cuánto tienes que realizar el tratamiento?

Existen muchos cosméticos que debemos utilizar a diario para que sean eficaces, como ocurre con los limpiadores o hidratantes. Pero el caso de los exfoliantes es diferente, ya que son mucho más agresivos con la piel.

Aunque la constancia sigue siendo esencial para lograr grandes resultados, en esta ocasión no quiere decir que los emplees todos los días, sino todas las semanas.

Con que elijas un día para exfoliarte, será más que suficiente, al menos si tienes la piel grasa, normal o hasta mixta. Si tienes dermatitis o problemas de sensibilidad en general, prueba mejor cada dos semanas.

Esto se debe a que, al fin y al cabo, los exfoliantes son tratamientos abrasivos que, más allá de eliminar las pieles muertas, renuevan las células cutáneas.

Pero esto lleva un proceso, de modo que si te excedes en su uso, al final acabarás dañando la piel nueva y causándote una molesta irritación.

¿Puedo hacer una exfoliación en cualquier momento?

En la línea de lo visto en el anterior punto, existen unas serie de señales que nos manda nuestro cuerpo y que nos pueden indicar si es el momento adecuado para una nueva exfoliación o si lo recomendable es esperar.

Por ejemplo, nunca debes realizar este tratamiento sobre la dermis previamente dañada: ya sea por heridas, quemaduras, rojeces o cualquier tipo de eczema. Esto no se aplica a granitos, arrugas o manchas de la edad.

Después, en el momento de la aplicación, si los gránulos te causan molestias o notas un picor, lo mejor es que pares y que retires con abundante agua en el momento. Será señal de que tu piel está seca o sensible y no conviene hacerla más daño. En su lugar, aplica una hidratante.

Si la molestia persiste, apuesta por exfoliaciones más suaves a base de avena o yogur. En caso de que las molestias vayan a más o de que tengas áreas irritadas durante mucho tiempo, lo mejor es que acudas a un especialista.

De todas formas, no te preocupes, ya que esto no suele ser lo habitual. Por mucho que la exfoliación pueda llegar a ser abrasiva, si vas con cuidado y aprendes a escuchar a tu dermis, no tienes por qué enfrentarte a ninguna molestia.

Ahora sí, hemos hecho un repaso por los principales elementos que debes controlar antes de lanzarte a eliminar las células muertas y dejar tu dermis bien limpia y renovada.

Con todo esto, espero que ya sepas cómo hacer un exfoliante corporal casero y que hayas descubierto las bondades de un tratamiento que, sin ninguna duda, hará que tu piel luzca mejor que nunca.