Cuerpo

Cómo hidratar las manos

Las manos se dañan con sorprendente facilidad, en especial en estos momentos de entretiempo, cuyos bruscos cambios de temperatura hacen estragos en nuestra piel. Para frenar los problemas de raíz, debes aprender cómo hidratar la zona de la forma correcta y repetir el proceso a diario.

Solo así lograrás que mantenga su elasticidad y que esté protegida frente a factores externos como el polen, las inclemencias temporales o los lavados continuos. De esta manera, aunque el invierno no se vaya por completo ni la primavera acabe de llegar del todo, estarás preparada para cualquier situación.

¿Por qué debes vigilar su nivel de nutrición?

Antes de ponernos manos a la obra, quiero explicar brevemente las razones por las que conviene prestarle mucha atención a lo hidratada que está tu piel, porque esto es lo que determina lo sana que se mantendrá y lo protegida que podrá estar frente a cualquier inclemencia.

El motivo es que nuestro cuerpo necesita un nivel alto de agua, pues al fin y al cabo estamos formados en gran parte por este líquido. Sin él, la dermis se seca y pierde elasticidad, lo que a su vez hace que se quede tirante, que se agriete y que incluso se descame o salgan heridas.

Es decir, que si no  cuidas tus manos, adoptan un aspecto poco estético, se dañan y pueden llegar a doler o picar, una sensación que es especialmente molesta porque es muy complicado resistirse al rascado, pero caer en este alivio momentáneo es muy nocivo.

En cuanto a las razones por las que estas zonas se deterioran más rápido que otras áreas del cuerpo es porque la piel en ellas es más fina y, por tanto, más frágil, así que es normal que se rompa antes.

Encima, es una zona en constante exposición, pues las usamos a diario para prácticamente todo y además ahora para prevenir el contagio del coronavirus tenemos que usar geles hidroalcohólicos con mucha frecuencia, que aunque son necesarios, también acaban resultando abrasivos a la larga.

¿Cuáles son los mejores métodos humectantes?

Una vez ha quedado claro que la hidratación es fundamental por muchas razones, ha llegado la hora de descubrir las distintas maneras por las que puedes obtener una nutrición correcta que mantenga tus manos en perfecto estado.

En cualquier caso, puedes apostar por productos profesionales o por cosméticos caseros, aunque mi recomendación es que los combines, ya que los primeros serán más eficaces en menos tiempo (siempre que sepas elegirlos) mientras que los segundos te permiten adaptar mejor la formulación a tus gustos y necesidades.

Nutre las manos todos los días

Para empezar, hablemos de la que considero la mejor solución, ya que es cómoda de ponerla en práctica, puedes hacerte con ella en cualquier supermercado, proporcionan un alivio inmediato y, a su vez, permite conseguir buenos resultados en un periodo de tiempo muy breve. Efectivamente, estoy hablando de las cremas hidratantes.

La clave reside en los elementos que la compongan, así como en las cantidades en las que aparecen. Para conseguir una buena nutrición, busca sobre todo ingredientes humectantes como la glicerina o el ácido hialurónico.

Tampoco vienen mal sustancias anti-irritantes o con propiedades regeneradoras, como el aloe vera. Además, las bases oleosas son preferibles para conseguir combatir la sequedad, aunque ten cuidado con ellas si tienes problemas de sebo, porque pueden aportar algo de grasa extra.

Por otro lado, huye de aquellas en cuya fórmula aparezca parabenos, irritantes, alcoholes o un exceso de conservantes (que hacen que se produzca el efecto combinado), sobre todo si tienes la dermis sensible, porque pueden llegar a dañarte las manos.

En relación a la textura, encuentras cremas de todo tipo. Desde aquellas más densas y untuosas (que suelen ser más hidratantes), a las ligeras (que se absorben más rápido, pero nutren menos), por lo que busca la que más cómoda te resulte y mejores resultados te proporcione.

Aprovechar al máximo sus beneficios también tiene que ver con cómo la aplicas. Para ello, úsala mejor en el momento posterior a la ducha, hazlo sobre las manos previamente limpias, reparte una capa uniforme y realiza movimientos circulares para fomentar que se asimile.

Recuerda aplicarla al menos dos veces todos los días. Piensa que puedes repetir el proceso cada vez que lo necesites o notes la zona algo rugosa o seca, porque es cómo conseguirás grandes resultados y, dado que no hay efectos secundarios o riesgos asociados a su uso, no debes preocuparte de nada más.

Utiliza mascarillas y date masajes

Si quieres conseguir una dosis extra de nutrición, hay dos maneras igualmente cómodas de conseguirlo. Por un lado están las mascarillas, que al igual que las faciales, nos sirven para hacer que las manos se recuperen y se hidraten mucho en un tiempo récord.

Su método de empleo consiste en dejarla reposar en torno a quince minutos (aproximadamente, dependerá del tipo de producto) y, después, retirarla con abundante agua templada o fría, nunca caliente.

Por otro lado, los aceites esenciales son estupendos para realizar un buen masaje. Con los movimientos circulares mencionados antes y la presión, al mismo tiempo se fomenta la asimilación y se reactiva la circulación  , lo cual es muy beneficioso porque así la sangre aportará a la zona los nutrientes adecuados para que se mantenga sana.

Simplemente tienes que elegir aquellos con las propiedades que necesitas en cada momento. Para nutrir a fondo, los de aguacate o de coco; para frenar el envejecimiento prematuro, el aceite de rosa mosqueta o el de jojoba; y para proteger y restaurar, el de argán.

Apuesta por las exfoliaciones semanales

Por último, para conseguir potenciar los resultados del resto de productos hidratantes que ya hemos visto, es importante que acudas a la exfoliación, un método que también sirve para acabar con las partículas que se acumulan en ella y le dan un aspecto rugoso, apagado y deslucido.

Al fin y al cabo, esta técnica consiste en eliminar las células muertas y los restos de suciedad, sebo y polvo que se agolpan en la superficie de la dermis a lo largo del día. Encima, permite promover la renovación celular.

La consecuencia es que las manos quedan limpias y aparece una nueva capa de piel más tersa, sana, uniforme y luminosa. Aunque, si abusas, también puedes romper la barrera de protección natural y dañar la zona, por lo que debes ir con cuidado.

Para empezar, nunca realices la exfoliación sobre la piel previamente dañada. Asimismo, debes usar el producto después de la ducha, que es cuando será más eficaz, pero a la vez menos abrasivo. Si lo prefieres, ayúdate o emplea herramientas como los guantes de masaje o las esponjas vegetales.

En cuanto a la frecuencia, con que lo hagas una vez a la semana será más que suficiente para conseguir buenos resultados, salvo que tengas problemas de sensibilidad, en cuyo caso espacia las sesiones hasta quince días.

Además, no te olvides de, una vez termines el proceso, usar tu crema hidratante favorita, para conseguir que las manos se recuperen rápido y que el cosmético penetre mejor, ofreciendo así mejores efectos humectantes.

Algunos consejos de prevención

Para cerrar, quiero dejarte algunas pautas que te serán de utilidad. Porque, aunque emplear cosméticos ideados para devolverle la hidratación a la dermis es vital, es igualmente interesante evitar que las manos se sequen en primer lugar.

El problema es que esta sequedad se produce por diversos motivos, por lo que tendrás que tener varios factores en cuenta. Uno de ellos es el clima, que, como ya imaginas, afecta en gran medida al estado de la piel. Así que huye de las temperaturas extremas y de los ambientes muy secos.

A su vez, el entorno en el que te mueves es clave, por lo que evita los entornos con humo, ya provenga del tráfico, de la contaminación de cualquier tipo o del tabaco (una sustancia que, no olvidemos, afecta directamente al estado de las manos).

También tienes que tener cuidado con las sustancias con las que entras en contacto, ya sean plantas irritantes o productos de limpieza o higiene muy abrasivos. Cuando limpies utiliza siempre guantes, para tener la zona bien protegida.

Respecto al jabón que empleas, vigila su formulación tanto como la de los cosméticos que usas e intenta que tengan un pH que se adapte bastante al de la dermis. Tampoco uses telas que piquen o no transpiren bien en esa área ni bisutería que te genere reacción alérgica.

Por último, te voy a dar el que seguramente sea el mejor consejo de todos: si quieres tener una buena nutrición, bebe en torno a dos litros de agua a diario. Para conseguirlo, ten siempre acerca un termo con agua, de grifo, mineral o con trocitos de fruta, lo que más te guste, para que te cueste menos tomarla.

Con todas estas pautas, espero que ya entiendas cómo hidratar las manos de una manera correcta y adecuada, de forma que la piel de esa zona se mantenga en perfecto estado, no se dañe ni tampoco te genere molestias.