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Cómo hacer un limpiador facial casero

Si estamos acostumbradas a cuidar nuestra dermis, es porque sabemos de sobra la importancia que tiene una buena limpieza facial.  Como a veces resulta muy complicado dar con el producto que resulte más indicado para nosotras, cada vez más personas optan por descubrir ellas mismas cómo hacer su propio limpiador facial casero.

Esta tarea puede llegar a ser más complicada de lo que parece si no se cuenta con los ingredientes ideales. Por eso, hoy quiero hacer un resumen de lo que creo que es más importante a la hora de preparar nuestra receta. Además, veremos varias opciones interesantes.

Para que la piel de nuestra cara no acumule exceso de grasa y podamos tener una dermis libre de impurezas, este tipo de rutinas son muy beneficiosas. Al final, estamos acostumbrando a nuestro cuerpo a unos cuidados que nos ayudarán a mantenerlo más hidratado y limpio.

Afortunadamente, crear nuestro propio limpiador facial casero puede ser la opción ideal. No solamente porque vayamos a controlar en todo momento los ingredientes que estamos utilizando para su elaboración, sino porque nadie va a conocer mejor que nosotras mismas las indicaciones concretas de nuestro tipo de piel.

Todo lo que hay que saber sobre los limpiadores faciales

Un limpiador facial es, simple y llanamente, un producto a base de agua o de aceite que nos va a ayudar en el día a día a eliminar impurezas, suciedad, contaminación ambiental y exceso de aceite. Todos estos son problemas habituales de la dermis de cualquier persona.

A veces no somos conscientes de lo importante que es tener un cutis sano por nuestro propio bienestar, aunque también por una cuestión de coquetería.

Para que pueda tener todos estos beneficiosos efectos, lo ideal es que este limpiador facial haya sido realizado con ingredientes surfactantes y limpiadores que puedan actuar de forma inmediata sobre la piel para disolver impurezas y suciedad.

Por otra parte, si estamos acostumbradas también a hacer otras rutinas de cuidados, un limpiador facial es fundamental para que nuestra dermis esté mejor preparada para recibir las cualidades del resto de productos que vayamos a utilizar después.

Es decir, que a parte de sus propias ventajas como producto de limpieza, ayuda a nuestro cuerpo a activarse para los demás que queramos aplicar luego. Es, en definitiva, un poderoso aliado con muchas ventajas interesantes.

 Necesitas esto para hacer un limpiador facial básico

Hay muchos tipos de limpiadores faciales que podemos crear en nuestro propio hogar.  El tipo va a depender en un grado bastante alto de qué es exactamente lo que busquemos y lo que necesitemos.

En este aspecto es importante, como ya hemos mencionado, tener un conocimiento al menos básico de cómo es nuestra dermis y de cuáles son los efectos que cada tipo de productos puede tener sobre ella.

Con todo, vamos a centrarnos en aprender a hacer un limpiador facial básico, que pueda servir para cualquier tipo de propósito y cuerpo. Así no tendrás que romperte la cabeza y podrás comenzar por lo más fácil.

A partir de esta base, luego ya podrás valorar qué clase de particularidades quieres añadirle dependiendo de la circunstancia o el estado del rostro, que puede cambiar con el tiempo.

Ingredientes principales

Los ingredientes que vamos a necesitar en esta receta son:

  • ¼ taza de té de manzanilla
  • ¼ taza de jabón líquido de Castilla
  • ¾ cucharadita de aceite de almendras dulces (que podemos sustituir por aceite de aguacate o aceite de oliva)
  • 8 gotas de aceite esencial de lavanda
  • 3 gotas de aceite de vitamina E

El método de creación

Usando únicamente estos ingredientes, ya vamos a tener un limpiador facial casero con el que poder trabajar. Vamos a explicar paso a paso cómo:

  • En primer lugar, vamos a elaborar una infusión de manzanilla. Sí, de las de toda la vida, no tiene mayor complicación. Ponemos agua en una cacerola al fuego, esperamos a que empiece a hervir, y cuando ya lo hayamos conseguido, añadimos flores secas de manzanilla, dejando que hiervan durante aproximadamente unos 10 minutos. Una vez hayamos comprobado que ha pasado este tiempo, apagamos el fuego y colamos todo… ya solo queda esperar a que se enfríe por completo.
  • Ahora es el momento de juntar los demás compuesto de la mezcla. Una vez tengamos enfriada la manzanilla, juntamos la infusión con los demás ingredientes en un frasco de vidrio pequeño -que también podría ser sencillamente una botella con atomizador-. Una vez tengamos todo, simplemente cerramos y ya tenemos nuestro limpiador facial casero en su modo más básico.

Una económica alternativa de avena y arcilla

Vamos a hablar a continuación de otro limpiador facial casero que no tiene ninguna dificultad de realizar, ya que además la mayor parte de sus ingredientes son fáciles de encontrar en cualquier superficie comercial. Tampoco son especialmente costosos, de manera que es una alternativa barata.

Un limpiador facial de avena y arcilla es una buena opción para conseguir una limpieza que resulte suave pero eficaz. Además, es ideal para cuidar nuestra piel en el día a día, sobre todo si nos gusta observar resultados de inmediato.

Encima, a pesar de lo que pueda parecer, obtenerlo es todavía más sencillo de lo que podríamos suponer. Lo importante es que este pequeño esfuerzo merece la pena.

Ingredientes principales

Los ingredientes que vamos a necesitar en esta ocasión son los siguientes:

  • ¼ taza de avena entera (26 g)
  • ¼ taza de arcilla o caolín (50 g)
  • 2 cucharadas de almendras (15g)
  • 1 cucharadas de flores secas (rosa, lavanda y caléndula) (10g)
  • 10 gotas de aceite esencial de lavanda

El método de creación

Los pasos que tenemos que seguir para conseguir a partir de estos ingredientes un perfecto limpiador facial de avena y arcilla son los que siguen:

  • Vamos a introducir en primer lugar la avena, las almendras y también las flores secas en una máquina de moler o en un mortero hasta obtener de ellas un polvo fino.
  • Una vez hayamos conseguido esto, la pasamos por un colador de malla fina. De esta manera, nos aseguraremos de que no se hayan quedado elementos demasiado grandes de no haberlos molido del todo.
  • En un recipiente, combinamos la arcilla en polvo y también el aceite esencial de lavanda, del que solo tenemos que usar 10 gotas.
  • Batimos todo con una cuchara, preferiblemente una que sea de madera.
  • Mezclamos todos los ingredientes que tenemos de momento en un recipiente, ya sea de vidrio o de plástico. A estas alturas, el resultado que deberíamos haber obtenido tendría que ser similar a un polvillo o también quizás a unos pequeños granos.
  • Habiendo obtenido ya esto, podemos almacenarlo en un frasco de vidrio hermético, que podemos etiquetar y guardar para todos los momentos en que necesitemos usarlo más adelante. Ya hemos conseguido nuestro limpiador facial de avena y arcilla.

Otros usos del limpiador

Este tipo de limpiador nos resultará muy útil para tener una rutina diaria a cualquier hora del día, aunque no cabe duda de que el mejor efecto posible lo vamos a obtener justo antes de irnos a dormir. De esta manera liberamos el rostro de toda la suciedad acumulada a lo largo de la jornada y permitimos que respire durante la noche.

Para poder aprovechar al máximo sus ventajas, lo primero que tenemos que hacer una vez hayamos encontrado el momento de ponernos el limpiador es tomar media cucharadita, o una entera si lo encontramos necesario, de lo que hemos producido de limpiador, y mezclarlos con agua hasta realizar una pasta.

Acto seguido, comenzamos a humedecer la piel y a aplicar el producto realizando un suave masaje. Enjuagamos después con agua y secamos cuidadosamente, dando toquecitos para no dañar la zona. Podemos repetir este procedimiento tantas veces como queramos a lo largo del día, aunque lo ideal es hacerlo una vez, antes de irnos a descansar.

También podemos convertirlo en una mascarilla facial, convirtiendo la mezcla que hemos fabricado en la base para una mascarilla exfoliante semanal. Para ello, solo tenemos que tomar dos o tres cucharaditas del polvo que estamos usando para estos fines y mezclarlos con unas cuantas gotas de agua hasta crear una pasta lo suficientemente gruesa.

Después lo aplicamos suavemente con las yemas de los dedos, realizando un masaje con nuestras propias manos que también ayuden al producto a hacer efecto. Facilitamos de este modo la eliminación de las células muertas también y reactivamos la circulación, que nunca viene mal.

Lo dejamos actuar durante unos 15 minutos, y acto seguido retiramos con suficiente agua tibia. Si queremos beneficios adicionales, podremos añadir aloe vera o incluso yogur en lugar de agua.

En definitiva, hay muchas maneras de crear un limpiador facial eficiente que pueda cubrir nuestras necesidades sin tener que salir de casa. Los dos ejemplos que hemos visto son multiusos, y podremos llevarlos encima para cualquier situación.

Lo ideal es que además de para limpiar, podamos utilizarlo para exfoliar y tonificar. Así nos saldrá mucho más baratUtilizarlo con regularidad nos dará una piel mucho más sana, y también tendremos un limpiador facial concreto para nosotros que se ajuste específicamente a lo que necesitamos.