Cuerpo

¿Merece la pena probar la crema anticelulítica de Lidl?

Bajo la marca Cien la cadena de supermercados Lidl engloba sus productos cosméticos, algunos de los cuales han logrado sorprenderme por sus resultados en otras ocasiones. Por ello he acabado dándole una oportunidad a su crema anticelulítica, para ver si también estaba a la altura.

El motivo es que, como consecuencia de haber tenido que dejar el gimnasio durante la crisis sanitaria y de mi tendencia natural a retener líquidos, he acabado perdiendo definición en los músculos durante los últimos meses.

Como consecuencia, esto ha llevado también a que mi piel ya no esté tan tersa e incluso a que se hayan formado algunos hoyuelos. Por tanto, quería dar con un producto que fuese mi aliado a la hora de conseguir alisar la dermis, unificarla y devolverla a su estado anterior.

Si realmente esta ha sido la opción de “mejor precio y calidad”, como afirma el eslogan de la compañía, es lo que vengo a contarte en esta pormenorizada review, en la que analizo en detalle los principales puntos fuertes y débiles de la crema.

Características principales: sobre su formulación

En todo momento el producto se anuncia como una alternativa en base a extractos naturales, de manera que es apto para todo tipo de dermis y que actúa con eficacia contra la piel de naranja gracias a que mejora la circulación sanguínea, elimina el exceso de líquidos y moviliza las grasas.

Los ingredientes que hacen esto posible son, fundamentalmente, la centella asiática (una planta medicinal que promueve la propia creación de colágeno, restaura la piel y favorece su cicatrización) y el fucus (estimula la microcirculación, mejora la elasticidad, descongestiona y reafirma).

También encontramos acebo (que favorece la eliminación de líquidos), hiedra (con efectos antiinflamatorios y cicatrizantes) y guaraná (reduce la flacidez y devuelve la firmeza), que combinados logran tersas y curar la piel desgarrada.

De entrada, todo suena interesante y pinta bastante bien, pues además no contiene parabenos. Pero (siempre hay un pero, me temo), el problema reside si nos fijamos mejor en su formulación. Al analizarla nos topamos con dos compuestos poco recomendables.

El primero es que, en quinto lugar en su INCI, aparece el PEG/PPG 22/24 Dimethicone, un polímero constituido por un tipo de silicona, un elemento poco ecológico que tienden a contener impurezas como dioxano y óxido de etileno, que se creen que pueden llegar a ser cancerígenas, como explica la IARC.

El segundo es el Phenoxyethanol, un conservante innecesario (pues el cosmético ya cuenta con otros más beneficiosos, como el benzoato sódico) que no es recomendable para menores de 3 años y, por tanto, tampoco para pieles sensibles. Además, en países como Japón está prohibido su uso.

Por último, quiero destacar que al ser más bien un gel, su capacidad de hidratar es bastante baja, por lo que no te servirá como método de nutrición. Mi recomendación es que lo complementes siempre con alguna crema especialmente pensada para ello.

Las claves del efecto calor: cómo funciona

Uno de los elementos más llamativos de este producto es que provoca un efecto calor al entrar en contacto directo con la piel, que ahora en invierno resulta bastante agradable… al menos en algunos tipos de pieles.

Esta reacción se debe a que produce una ligera inflamación, de la cual es responsable el Methyl Nicotinate, un éster que procede de frutas como la papaya y las fresas, pero que también es habitual en la vainilla y las bebidas alcohólicas.

Por tanto, a pesar de lo que pueda parecer, su origen es completamente natural. Si genera esa sensación es debido a que estimula la circulación sanguínea, lo que a su vez permite combatir la celulitis con mayor eficacia.

El inconveniente es que, mientras que el ligero cosquilleo que provoca no es molesto, el enrojecimiento puede ser algo incómodo y, sobre todo, es posible que genere picores desagradables en aquellas dermis más sensibles. Por tanto, no creo que sea apto para todo el mundo.

Cómo aplicarlo: su correcto método de empleo

Una de las ventajas de este producto es que es bastante cómodo de usar. Ni te robará mucho tiempo ni te dará dolores de cabeza teniendo que pelearte con él a la hora de extenderlo, porque se extiende sin problemas y de forma bastante uniforme.

Simplemente ten en cuenta antes de comenzar que tu piel debe estar limpia y seca. A su vez, si te acabas de duchar, será el momento ideal para usarlo, ya que la humedad que todavía queda en el cuerpo permite que penetre mucho mejor y, como consecuencia, que actúe con mayor eficacia.

No olvides que tus manos también deben estar libres de suciedad, pues ellas serán las encargadas de repartir la crema sobre tu cuerpo. Mi recomendación es que vayas poco a poco, extrayendo pequeñas dosis y aplicándolas sobre áreas no demasiado grandes.

El motivo es que el cosmético se absorbe tan rápido por la piel que no tendrás demasiado tiempo de extenderlo bien. Por un lado, esto tiene la ventaja de que no tendrás que esperar demasiado y que la rutina será mucho más corta.

Pero, por otro, esto dificulta que podamos masajear la dermis al extenderla, y eso es una pena, ya que la presión que ejercemos con ese movimiento reactiva la circulación e incluso rompe los nódulos adiposos. A pesar de todo, intenta repartirla siempre mediante movimientos circulares ascendentes.

Si hablamos de frecuencia, mínimo tienes que usarla una vez al día, aunque lo recomendable es que lo hagas por las mañanas y por las noches. Utilízala a diario, sin excepción, pues solo con constancia lograrás que los resultados se aprecien y estén presentes durante más tiempo.

Otros detalles importantes: textura, packaging y precio

Como ya hemos comentado por encima en el punto anterior, su textura es muy práctica. Además, al ser estilo gel, me resulta agradable al tacto al cogerla con las manos, pero también cuando entra en contacto con mi cuerpo.

En ese aspecto, no tengo ninguna queja. Tampoco con su aroma, ya que aunque tiene fragancia añadida (¡cuidado con esto, pieles sensibles!) aparece en cantidades tan pequeñas que es casi imperceptible. Más allá de oler un poco mientras lo extiendes, apenas huele unos segundos después.

Si analizamos su envase, nos topamos con un diseño muy simple, en el que predomina el blanco, de manera que resulta poco original o llamativo. Lo que más destaca es el dibujo (tanto en la caja como en el bote) que imita a un panal de abejas, ya que tiene tonos rojizos.

Este detalle, precisamente, es el que nos ayudará a diferenciarlo de su producto gemelo: la crema anticelulítica con efecto frío, que es exactamente igual en apariencia (salvo por el texto que viene en el packaging), solo que en color azul.

Más allá de que su estética no sea especialmente bonita, conviene destacar que su dispensador resulta práctico (aunque no aprietes demasiado, o extraerás más crema de la que hace falta) y que su envase opaco ayuda a la perfecta conservación del producto.

Es verdad que no soy demasiado fan de los envases en tubo triangulares, porque siento que se queda demasiada crema acumulada en las paredes. Pero al ser de un plástico fino, puedes doblarlo a medida que lo vayas gastando, como se hace con la pasta de dientes, para aprovecharlo al máximo.

Aunque, sin duda, uno de los factores decisivos es la relación entre su tamaño y su precio… Pues por tan solo 4€ podrás hacerte con 200ml de esta crema, lo que hace que el desembolso que supone sea tan bajo que resulta adecuada para todos los bolsillos.

Qué me ha parecido: mi valoración final

Para terminar quiero hablarte de los cambios que he notado, pues al final es lo que nos llevará a decidir si merece o no la pena un producto en concreto, así como de mis impresiones finales, para que luego tú misma puedas tomar una decisión.

En mi caso, me gusta mucho su textura. Su tacto es increíble, me encanta que se absorba tan rápido y, sobre todo, me parece un gran punto a favor que luego no deje restos, brillos o una molesta sensación grasa.

Por otro lado, su packaging no está nada mal porque es útil e higiénico, que al final es lo que más debemos valorar, pues la conservación es fundamental. Además, su aroma sutil es otro detalle favorable.

Sin embargo, su formulación tiene algunos ingredientes que me echan bastante para atrás y su efecto calor tampoco acaba de convencerme. Aunque en general no tengo problemas de sensibilidad alta, en algunas zonas sí que he notado rojeces y molestias al utilizarlo, y eso no me agrada.

Quizá podría habérselo pasado más por alto si me hubiese sorprendido con sus resultados. Pero claro, al ser tan barato, estaba claro que su fórmula no tendría la calidad adecuada para lograr una mejora demasiado visible.

Encima de que no hidrata ni un poco, hay que esperar varias semanas para que se empiece a apreciar la dermis algo más tersa y unificada. Con el paso del tiempo, algunas marcas llegan a suavizarse… Pero poco más.

Es decir, que, como manera de combatir la piel de naranja, es poco eficaz. Por tanto, solo recomendaría la crema anticelulítica de Lidl como cosmético complementario en casos puntuales, y eso siempre y cuando no sufras de dermatitis.