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Los mejores remedios para la piel atópica

piel atopica

Si tienes dermatitis o eccema, este artículo te interesa, porque te traigo los remedios más interesantes y efectivos para las pieles atópicas, para que puedas evitar las incomodidades que esta condición produce.

El frío está cada vez más presente y parece que pronto habrá llegado para quedarse de forma definitiva. Quienes sufrimos de piel atópica, sabemos lo que esto significa: manos agrietadas, heridas en los nudillos, las mejillas resecas y muchas molestias en la dermis. La misma cantinela de todos los inviernos.

A lo largo de los años he aprendido suficientes trucos como para ponerle freno a tiempo a la sequedad que desencadena todos estos problemas de irritación, descamaciones y dolor. Porque, encima de ser poco estético, lo más grave de esta enfermedad es que es realmente molesta.

Muy desagradable de verdad, con sus picores llegando a ser muy intensos hasta el punto de que puedes acabar haciéndote sangre… ¡porque es imposible no rascarse!

De esta forma acabas dolorida, manchada y molesta contigo misma por haber vuelto a caer. Y nadie quiere eso, ¿verdad?

Aunque, claro, más allá de la respuesta obvia de que es esencial tener una buena hidratación cutánea, no es tan fácil saber qué más hacer en estos casos y cómo paliar estos terribles efectos antes de que se descontrolen.

Si quieres descubrir cómo se genera este efecto, por qué se produce. qué cremas son las mejores para nutrir tu cuerpo y qué otras medidas es recomendable que adoptes, te traigo mi mejor arsenal de consejos, con el objetivo de que tú también puedas tener una piel suave, sedosa y sana hasta en los meses más helados.

¿Qué es la piel atópica?: Todo lo que debes saber

Siempre que tengas que enfrentarte a un problema, mi recomendación es que te plantees bien quién es tu “enemigo”, ya que conociendo bien sus puntos débiles te resultará más fácil vencer.

Esta lección que me enseñó mi madre de pequeña hablando precisamente de qué es la dermatitis me ha acompañado toda la vida.

Por eso a lo largo de los años me he ido formando en las mejores técnicas para solucionar mi problema, he probado todos los remedios con los que me topaba y ahora quiero compartir ese conocimiento con todas esas personas que, como tú, estáis pasando por lo mismo.

La definición completa

Por tanto, vamos a meternos en material. Lo primero será, por tanto, aclarar qué es exactamente esta patología.

Bien, la piel atópica implica que la dermis es más sensible de lo normal. De esta forma, se vuelve más vulnerable frente a factores externos (tanto si son agentes físicos como químicos) y los emocionales, pues desgraciadamente el estrés y otras variaciones anímicas también le pasa factura a nuestro cutis.

Por tanto, cuidar tu salud mental, será cuidar tu piel (¡además de una práctica tan sana como recomendable!).

Debido a esta anomalía, tiende a resecarse con mayor facilidad. Esta característica se conoce como xerosis y está ocasionada por la falta de ceramidas que encontramos en la composición lipídica.

Este componente se encuentra precisamente en los lípidos intercelulares y sirve para mantener la cohesión entre las diferentes células, al mismo tiempo que evita la sequedad en el interior de los tejidos.

Por tanto, una correcta nutrición queda claro que es algo esencial para evitar las molestias derivadas de la piel atópica.

En cuanto a estas afecciones, se originan cuando se desencadena el prurito de la piel, que comienza como un círculo vicioso que se hace eterno.

Es decir: la piel pica por culpa de la falta de hidratación, de manera que no podemos resistirnos a rascarnos, esto lleva a la dermis a inflamarse y, por último, a infectarse.

Como consecuencia de este ciclo eterno, las áreas más sensibles de nuestro cuerpo se acaban deteriorando y hasta presentan un aspecto desmejorado, sin olvidarnos de lo doloroso que resulta, por supuesto.

Los motivos por los que se produce

Como ya he mencionado, esta patología está estrechamente relacionada tanto con factores externos como internos. De esta manera, cuando te notes el ánimo alterado, intenta hacer algo de deporte para generar endorfinas, probar con la meditación o tomarte una infusión calmante.

Sé que no es sencillo, pero seguro que no solo tu piel lo agradece. Por otro lado, abrígate bien ante la llegada del frío. También ten cuidado con la sudoración excesiva, ya que podría irritarte, así que dúchate bien después de realizar deporte.

Ojito en este punto, porque también una higiene excesiva puede dañar nuestro pH y fomentar que se produzcan estos picores.

Del mismo modo, lee bien el etiquetado de tus productos de aseo personal y cosmética, puesto que en muchas ocasiones es habitual que incluyan ingredientes nocivos como alcoholes o parabenos.

A su vez, no pierdas de vista que la contaminación hace estragos en la piel, aunque por desgracia es muy difícil hacerle frente, sobre todo si vives en grandes ciudades llenas de polución.

Sin embargo, en cuanto al origen en sí mismo, debo decirte que es una alteración crónica que está muy relacionada con nuestra herencia genética.

Al fin y al cabo, la piel atópica tiene que ver estrechamente con la alteración de la composición habitual de la dermis.

Por eso suele venir asociada a otros problemas de reacciones adversas, o mínimo a algunos de sus síntomas, como son la rinoconjuntivitis (o, dicho de otra manera, la congestión nasal) y la bronquitis asmática.

Siempre que notes alguno de estos signos, acude a tu especialista, ya que sería recomendable que te hiciesen unas pruebas que determinen qué te produce alergia.

Todo esto implica que no se trata de un mal pasajero o de una molestia temporal. Si sufres de piel atópica, vas a tener que enfrentarte a ella durante toda tu vida.

Pero no te asustes, que no tenga solución no implica que vayas a sufrir siempre estas terribles molestias ni que debas renunciar a paliar sus efectos en tu organismo. Solo tienes que prestarle atención a los síntomas y cuidarte a diario. ¿Cómo? Eso es de lo que hablaremos a continuación.

Consejos de partida: Adapta tu ritmo de vida

rutinas piel atopica

De entrada y antes de ponernos en serio con los diferentes tratamientos, es importante que a su vez adoptes una serie de medidas que son recomendables, pequeños cambios en tu rutina que tendrán efectos beneficiosos a corto, medio y largo plazo.

Todos ellos están relacionados con los factores mencionados con anterioridad, que pueden desatar o agravar esa enfermedad. O, al menos, con aquellos sobre los que podemos ejercer cierto control.

  • En relación al clima, conviene que vayas preparada frente a las adversidades del tiempo. Lleva guantes y ropa de abrigo en invierno (para que no se reseque la piel) y prendas que transpiren (para evitar la irritación) en verano, en zonas de calor o siempre que vayas a realizar deporte.
  • Huye de los lugares en los que se genere demasiado sudoración, como puede ser una sauna, cuyo ambiente extremo puede ser contraproducente, y dúchate siempre que sudes.
  • En el caso de la contaminación también es importante que te protejas. Intenta no adentrarte en zonas con demasiada acumulación de tráfico y evita a su vez el humo del tabaco, que es igual de perjudicial.
  • El polvo es otro elemento que podría desencadenar una reacción alérgica, por lo que debes mantener una buena higiene en tu hogar (limpia todas las semanas y si tienes una aspiradora, mejor que mejor) y evitar los purificadores de aire, que al final acaban movilizando los ácaros por toda la estancia.
  • Por otro lado, ten cuidado con los productos que utilices sobre tu piel, no vaya a ser que contengan sustancias químicas nocivas.
  • Ten una correcta higiene diaria, intenta no usar agua excesivamente caliente o fría cuando te duches y evita tanto los baños muy largos (de más de 20 minutos) como las esponjas demasiado abrasivas.
  • En esta línea, presta atención a las prendas de ropa que llevas y huye de las fibras sintéticas o los tejidos molestos.
  • En cuanto a la alimentación, no abuses del alcohol, del marisco, los lácteos o los frutos secos.
  • Pero, sobre todo, bebe abundante agua. Una correcta hidratación es vital para el correcto funcionamiento del organismo, así como para mantener las células de la dermis en perfecto estado; es decir, flexibles y elásticas, de manera que no salgan pliegues u hoyuelos.
  • Intenta descansar un mínimo de ocho diarias. Sí, lo sé, es más fácil decirlo que hacerlo en este caso, pero conviene intentarlo, ¡seguro que luego tu cuerpo lo agradece!

Remedios caseros para la piel atópica

mascarilla casera

Algunas hemos decidido darle una oportunidad a los productos DIY (que viene a significar háztelo tú misma), con más o menos éxito, pero siempre con mucha ilusión por probar cosas nuevas.

En mi caso concreto, durante los meses de encierro, perfeccioné algunas técnicas y probé cosas nuevas. Ahora recopilo algunas de las “recetas” con las que más contenta estoy, tanto por lo sencillas que son de preparar como por los excelentes resultados que ofrecen.

Si todavía no te atreves, siempre puedes cultivar tu propia planta de aloe y, simplemente, cortar las hojas y usar el gel natural que segregan para aplicarlo de forma directa sobre la piel dañada o afectada, pues con sus propiedades antisépticas, antiinflamatorias y antibacterianas, te proporcionará alivio inmediato.

Un resultado parecido, aunque algo más suave, se consigue al aplicar pepino o aguacate sobre las áreas dañadas, aunque antes tendrás que triturarlos bien para obtener un pequeño mejunje.

Después, mi truco es meterlo un ratito en la nevera (al menos 10 minutos), para que esté fresquito y así se reactive la circulación. Luego solo tendrás que extenderlo, dejarlo actuar en torno a unos 10 minutos y aclarar con abundante agua tibia.

Otra opción estupenda es crear tu propio aceite natural, con los compuestos y olores que más te gusten, pero al mismo tiempo haciendo énfasis en las propiedades de los ingredientes, para que sean las más acertadas según lo que le haga falta a tu piel.

A mí la que mejor me funciona es una combinación de 300 ml de aceite de almendras con una infusión de manzanilla y tres cucharadas de hinojo. Se mezcla bien, se le añade una pequeña dosis de harina de avena para que espese y se deja macerar 20 días.

Lo sé, hace falta paciencia, pero eso es algo que he aprendido durante los meses de cuarentena.

La alternativa rápida, fácil y cómoda es cocer hojas de caléndula y aplicar el líquido obtenido (¡una vez se haya templado, no lo olvides!) sobre la piel, a través de una toalla empapada en él.

O, más sencillo todavía, preparar una mascarilla de arcilla blanca -que es la más adecuada para las pieles secas- o arcilla roja -estupenda para dermis sensibles- con tus ingredientes favoritos (o cómprala si no te sientes todavía preparada) y aplícala una vez por semana.

Si lo tuyo es más la cocina, que sepas que también existen remedios que apuestan por la ingesta de determinados compuestos para que trabajen desde dentro.

Por ejemplo, la cúrcuma es un antiinflamatorio que ayuda al hígado a eliminar sustancias nocivas, entre ellas las que generan los eczemas. La cúrcuma tiene propiedades similares, solo que actúa sobre el sistema linfático y los riñones.

Por su parte, una infusión de fumaria cocida estimula la depuración hepática de histamina, una sustancia que ocasiona la rojez y el picor de la piel cuando se irrita.

De todas formas, en este último caso, te recomiendo mejor que consultes a un especialista que te indique las cantidades adecuadas que conviene tomar en cada ocasión, y que valore qué remedio se adecúa más a tus necesidades, ya que cada persona es un mundo y es mejor no jugársela, sobre todo con estas cosas.

Acude a productos especializados: la cosmética profesional como aliada

cosmetica piel atopica

Por último, solo me queda hablar de las cremas diseñadas con el único objetivo en mente de devolverle la nutrición a tu piel y conseguir que luzca sana y bonita.

No lo he dejado para el final porque me parezca irrelevante. Al contrario, si la he puesto la última es para hacer énfasis en la importancia de este punto, pues son cosméticos pensados para pieles atópicas que te permiten cuidarlas a diario sin mucho esfuerzo.

Lo que hacen estos productos cuando te lo aplicas es, por un lado, restaurar la barrera de protección natural de la piel (para evitar la pérdida de agua transepidérmica, que es lo que nos causa la sequedad y a su vez provoca el picor) y, por otro, nutrirla desde las capas más profundas, de manera que cicatricen las heridas, desaparezcan la inflamación y las rojeces y la dermis vuelva a lucir sana y bonita.

Para ello, lo primero es tener claro que siempre debes apostar por productos cuya fórmula sea a base de ingredientes eficaces y naturales.

Al mismo tiempo, evita aquellos con parabenos, irritantes, alcoholes o un exceso de conservantes, pues podrían ser nocivos e irritantes.

Por el contrario, apuesta por la glicerina y el ácido hialurónico, así como por emolientes que causen alivio y restauren la piel, devolviéndola de esta manera a su estado natural.

La manera de aplicarla no tiene mucho misterio: extiéndela sobre la piel limpia y seca (una vez hayas salido del baño, porque si aprovechas que todavía está algo húmeda, el contenido se asimilará mejor y más rápido) mientras te das un ligero masaje, ejerciendo una suave presión que reactive la circulación, y luego espera unos instantes a que se absorba. ¡Así de fácil!

Lo que no debes hacer es perder de vista que es importante que la apliques a diario, ya que solo así conseguirás que sus efectos se noten de verdad y se prolonguen en el tiempo.

Además, lo habitual es que tengas que usarla una vez por la mañana y otra por la noche, aunque en casos extremos o en zonas concretas (como son las manos) puedes aumentar la frecuencia sin problema, ya que no existen riesgos o efectos secundarios asociados.

En resumen…

Aunque esta afección es molesta y algo desquiciante por momentos, quiero que tengas muy presente que se puede tratar. Paliar sus efectos y lograr lucir una dermis estupenda es posible. Solo tienes que cuidarte y tener algo de paciencia.

En caso de que el problema persista, que venga asociado a otras reacciones alérgicas o que no sepas cómo empezar a tratarlo, acude a tu médico de cabecera, ya que será la persona indicada para valorar tu situación, mandarte antihistamínicos si los necesitas o derivarte a un especialista si así fuera necesario.

Si no es tan severo, te animo a que pruebes por ti misma diferentes métodos, pues con las pautas que te he dado te aseguro que conseguirás cambios visibles en cuestión de unas pocas semanas.

Te aseguro que con pequeñas modificaciones en tu dieta y rutina, una correcta hidratación y una buena crema corporal que te nutra, alise, terse y cicatrice las áreas afectadas, tendrás todas las herramientas necesarias para ponerle remedio a la piel atópica y disfrutar de una dermis sedosa, bonita y 100% sana.

Ojalá que todo este repaso te haya sido de ayuda, te haya dado buenas ideas para cuidar tu piel y, sobre todo, haya sido capaz de animarte a apostar por los mejores remedios caseros para tu piel atópica.