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Los tratamientos más eficaces para aliviar la dermatitis atópica

tratamiento dermatitis atopica

Con la llegada del frío, es normal que nuestra piel se agriete, se irrite y llegue a picar. Para reducir las molestias, te traigo los tratamientos más eficaces para la dermatitis atópica.

Aunque a primera vista parezca complicado y nos resulte abrumador, te prometo que incorporar a tu rutina métodos de precaución y remedios para cuidar la piel es mucho más sencillo de lo que puedas pensar.

Solo tienes que seguir leyendo y tomar buena nota.

Sobre la piel atópica: Preguntas y respuestas

Como es lógico, antes de ponernos a descubrir las mejores pautas para tratar la dermatitis es importante que resumamos brevemente en qué consiste este problema de la piel y por qué motivos se produce.

Así entenderás mejor por qué algunos remedios son más útiles que otros.

Si la padeces, seguro que ya sabes que esta enfermedad se manifiesta a través de la irritación y descamación de la piel, que luce arrugada, envejecida y con un mal aspecto general.

Encima, como esto ocasiona unos molestos picores, padecemos las molestias derivadas de los mismos.

A su vez, se vuelve muy complicado evitar el rascado, que nos proporciona esa agradable (y temporal) sensación de alivio, por lo que acabamos entrando en un círculo vicioso que lo único que hace es destrozar más la dermis.

El resultado de haber realizado esta acción tan invasiva, es que la dermis tiende a inflamarse (y, a veces, a infectarse), lo que asimismo genera más dolores y hasta provoca el sangrado en algunos casos.

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¿Cómo reconocer sus síntomas?

Aunque algunos ya los hemos visto (la sequedad, la irritación y la inflamación, fundamentalmente), es importante aprender a reconocer las primeras señales para poder actuar desde el inicio, de modo que evitemos que el problema vaya a más.

Al tacto, la dermis se nota más áspera, lo que indica una falta de hidratación.

Si se vuelve más dura o presenta un aspecto desmejorado, envejecido o sin brillo, también habrá que tomar cartas en el asunto.

Esto es en la primera fase, más adelante se descama, enrojece y le salen grietas. En algunas ocasiones, también surgen vejigas, unas ampollas rellenas de líquido, que resultan muy dolorosas.

Suele ser frecuente que este problema se presente sobre todo en zonas como las manos, los codos e incluso el rostro.

Esto se debe, fundamentalmente, a que son áreas con la piel más fina y vulnerable, además de que están más expuestas a factores externos como es el viento helado.

A veces, las incomodidades que hemos mencionado vienen acompañadas de otros síntomas, como picor en los ojos, congestión nasal y moqueo.

Esto es una clara señal de que puedes tener alergia, por lo que tendrás que acudir a un especialista para que determine de qué tipo y si necesitas antihistamínicos.

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¿A quién suele afectar este problema?

No hay señales claras que nos indiquen si alguien va a padecer dermatitis, más allá de estudiar su historial familiar, pues si los padres biológicos han tenido esta afección, es posible que los hijos también la sufran.

Pero, ¿por qué algunas personas tenemos que hacer frente a esta incomodidad?

El motivo es que la composición de nuestra dermis está alterada, pues cuenta menos ceramidas (un compuesto fundamental, que se encarga de cohesionar las diferentes células) de las recomendables, lo que lleva a que se produzca sequedad dentro de los propios tejidos.

Como consecuencia directa, queda menos protegida frente a los factores externos y a la falta de hidratación, por lo que se vuelve más frágil.

Esto se debe a que se trata de una alteración crónica que deriva de la herencia genética. Es decir, que ni desaparecerá con el tiempo ni podemos controlar los motivos por los que surge.

Lo que sí podemos hacer es descubrir qué motiva su presencia, para tomar las precauciones adecuadas.

Pero, calma, aunque no vaya a desaparecer sin más, se puede aprender a convivir con ella. Simplemente tendrás que cuidar mejor tu dermis para mantenerla a raya y vivir sin preocupaciones.

¿Qué tipos de eczemas existen?

La mayoría de estos síntomas se pueden englobar dentro de los denominados eczemas. A su vez, existen dos tipos fundamentales.

Por un lado, tenemos los alérgicos, que surgen en quienes son sensibles a determinadas sustancias. Son los más habituales y requieren que realicemos pruebas para determinar el origen de la afección (es decir, a qué tienes alergia) y, a veces, que tomemos antihistamínicos para controlarlo.

Por otro lado están los irritativos, que tienen que ver con una exposición directa a ciertos elementos, como puede ser un líquido con propiedades nocivas para la dermis, como productos de limpieza demasiado fuertes.

Los métodos de prevención perfectos

Mejor que tener que curar una afección es evitar de inicio que se produzca, ¿no?

Para ello hay que tener en cuenta los elementos que desencadenan el prurito, de manera que puedas evitarlos o, al menos, tomar precauciones para que nos afecten menos.

En esa línea, los consejos que conviene que sigas son los siguientes:

  • Evita las temperaturas extremas. Es decir, abrígate cuando salgas a la calle (¡no te olvides los guantes!) y huye de los espacios cerrados con la calefacción muy alta.
  • Ten cuidado con otros efectos externos nocivos, como es la contaminación, ya provenga del humo de los coches o del tabaco.
  • Lleva prendas de ropa adecuadas, que permitan transpirar (pues la sudoración excesiva reseca la piel) y no sean demasiado apretadas (ya que restringen la circulación sanguínea).
  • Presta atención a los productos de higiene y cosmética que utilices, pues no deben contener sustancias irritantes, parabenos, alcoholes o fragancias en sus composiciones, que cuanto más naturales sean, mejor.
  • Ponte en movimiento y realiza algo de ejercicio todas las semanas e intenta, aunque sea, andar un poquito a diario. Así activas el organismo y te encontrarás mejor contigo misma.
  • Cuida tu estado anímico, dado que es otro desencadenante. Por ello, debes evitar el estrés y contar con herramientas para combatirlo, como técnicas de respiración, ejercicios de relajación, infusiones adecuadas o, por supuesto, la ayuda de un profesional.
  • Por último, ¡hidrátate! Bebe agua todos los días (como veremos ahora más a fondo) y utiliza cremas hidratantes en todo tu cuerpo, haciendo especial énfasis en las áreas más dañadas.

La importancia de la cosmética profesional para la dermatitis atópica

Para mí, hacerte con un producto especialmente diseñado para cuidar las pieles atópicas es la forma más rápida, pero también la que tiene mayor eficacia a la hora de reducir las molestias y de recuperar tu dermis.

Si buscas las mejores, en mi selección encontrarás las más eficaces.

En cuanto a los ingredientes que interesa ver en su fórmula, se encuentran grandes humectantes como el ácido hialurónico, plantas con propiedades curativas como el aloe vera, emolientes en la línea de la glicerina y antioxidantes, como pueden ser las vitaminas E y A.

A continuación, valora qué textura te gustará más y cuál te conviene, teniendo en cuenta que las más espesas son más grasas, de modo que aportan una mayor nutrición.

Es cierto que son menos cómodas de extender, pero son ideales para evitar la sequedad.

Por su parte, las líquidas penetran menos a fondo, aunque se absorben más rápido, por lo que resultan un gran complemento.

Finalmente, los aceites naturales son todavía más ligeros y, por tanto, superficiales, de modo que por sí mismos no son un tratamiento adecuado.

Una vez hayas tomado una decisión, debes saber que es imprescindible que emplees el producto a diario, pues la constancia es clave para conseguir unos grandes resultados que, a su vez, se prolonguen bastante en el tiempo.

Simplemente aplícala de manera uniforme y mediante masajes circulares, para fomentar la absorción. Además, debes ejercer una ligera presión, de modo que se reactive la circulación sanguínea.

Repite el proceso todas las veces que consideres necesarias.

Remedios naturales y caseros

Para cerrar, hablemos de los métodos DIY que puedes realizar y aplicar desde la comodidad de tu hogar, eligiendo solo ingredientes de origen natural que se adapten a tus necesidades concretas.

Más allá de aplicar directamente gel de aloe vera para cicatrizar y calmar las áreas inflamadas, me gusta mucho crear mi propia crema a base de pamplina machacada (que es calmante), una taza de agua y dos cucharadas de aceite esencial de lavanda (un gran antiséptico).

La aplicación es la misma que ya hemos mencionado.

Una opción muy llamativa es, en vez de técnicas de aplicación cutánea, apostar por la ingesta de determinados alimentos, que ayudarán a cuidar la composición de la dermis desde el interior del organismo.

Aprovechar las propiedades de las infusiones para hidratarnos a la vez que conseguimos, proporcionar alivio (lavanda), rejuvenecer la dermis (té verde) o conseguir efectos antioxidantes (diente de león) es una buena técnica.

Además, las especias bien utilizadas tienen muchos beneficios. La cúrcuma mejora la depuración hepática, la cúrcuma es un excelente antiinflamatorio, el jengibre calma las molestias y el azufre y la fumaria funcionan a modo de antihistamínicos, reduciendo la inflamación.

Como ves, existen diferentes maneras de utilizar las herramientas que la naturaleza pone a nuestro alcance para frenar las molestias de esta afección y conseguir grandes resultados en un tiempo récord, y sin tener que salir de casa.

Y si quieres más, en este artículo recopilo los mejores.

Conclusiones

Después de todo este repaso, espero que hayas aprendido a reconocer los síntomas que señalan la aparición de los eczemas y que hayas descubierto los métodos adecuados para paliar las molestias de una vez por todas.

Mi consejo es que tomes todas las medidas de precaución posibles, pero sobre todo que te hagas con un buen cosmético profesional que te proporcione la calma y la nutrición que necesitas.

Después, complementa el tratamiento con métodos caseros para potenciar los efectos.

Ahora que ya conoces los tratamientos más eficaces para frenar la dermatitis atópica, solo tienes que ponerte manos a la obra y disfrutar de la tranquilidad que te ofrece vivir sin picores.