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Cómo tratar las grietas en las manos

Las manos, en ocasiones, se secan tanto que acaban por romperse. Así aparecen las temidas grietas, que son molestas, además de poco estéticas. Para que descubras cómo tratar este problema, te traigo este artículo.

En mi caso, llevo años padeciendo problemas de sequedad, por lo que a estas alturas ya he probado todos los métodos a mi alcance, del tipo que sea.

Tras haber experimentado en mis propias carnes su nivel de eficacia, he seleccionado aquellos que me parecen más interesantes, por varios motivos.

Aunque ya te adelanto que la clave para mí reside en tomar las precauciones suficientes como para que la barrera de protección de la piel no se desgarre ni desaparezca.

Pero, también, es fundamental saber qué cosméticos puedes emplear en aquellos momentos en los que necesitas un cuidado profundo y un alivio inmediato.

Los motivos por los que se secan y agrietan

Si queremos averiguar cómo solucionar un problema, es importante conocer la raíz del mismo, porque de esta forma podrás actuar con mayor eficacia.

En este caso concreto, vamos a detenernos a ver las razones por las que aparecen grietas en las manos.

En realidad, existen varios factores que influyen en el deterioro de la dermis, como climas extremos, alergias, nuestra herencia genética, cuestiones hormonales e incluso el estado anímico de cada momento.

Para empezar, la piel de este área es extremadamente fina, lo que la vuelve mucho más frágil. Por este motivo, se rompe con cierta facilidad.

Encima, es una zona que tenemos casi todo el tiempo expuesta tanto al roce continuo, el contacto con ciertas sustancias nocivas u otros elementos.

Los mejores métodos de prevención

Hay muchos elementos que afectan al estado de las manos, por eso, hay diferentes pautas que podemos tener en cuenta para que no nos afecten tanto o para quedar protegidas ante estos factores agresivos.

Evidentemente, hay otras circunstancias que no podemos controlar, aunque sí conviene saber.

Por ejemplo, si en tu familia hay antecedentes de dermatitis, ser consciente de ello te puede ayudar a estar preparada, por si a ti también te pasa.

Dado que una nutrición deficiente es la culpable de estas afecciones, lo primero que tienes que hacer es beber dos litros de agua diarios para que todo tu cuerpo se mantenga en perfecto estado, lo cual afecta a la piel.

Después, tienes que tener cuidado con los ambientes en los que te mueves.

Tanto evitar las temperaturas extremas o los ambientes húmedos, como protegerte si te expones a la luz solar directa, como huir de los entornos repletos del humo de la contaminación o del tabaco.

Lo mismo ocurre en tu casa. Ventila a diario para renovar el aire y barre todos los días, para eliminar el polvo y el polen, pues son dos sustancias que suelen generar alergias (hacen que la piel pique y se agriete).

Además, cuando te pongas a limpiar con productos químicos, usa guantes para protegerte y que no entren en contacto con estas sustancias agresivas.

También ten cuidado los jabones que utilices, que deben adaptarse al pH de tu dermis, y usa siempre agua templada o fría, que activa la circulación.

No caigas en la trampa del rascado

Una de las consecuencias directas de que la piel se seque es que este deterioro hace que pique.

Resistir a las ganas de rascarse es muy complicado, pero el problema es que este alivio inmediato hace también que dañemos aún más las manos.

Por ello, es imprescindible que evites caer en la tentación.

Dado que no es fácil, te traigo algunos consejos prácticos, como que lleves las uñas cortitas y bien limadas para evitar que las heridas sean más graves, o que las tapes con algodón y esparadrapo para no rascarte dormida.

Otra opción muy interesante es que intentes tener las manos ocupadas, ya sea con una pelotita antiestrés, un bolígrafo o el objeto que prefieras.

Si mientras trabajas, estás viendo la tele o haciendo cualquier otra actividad te distraes de esta forma, no te acabarás rascando de forma inconsciente.

La versión más extrema consiste en tener un trozo de tela rugosa (por ejemplo, de una camisa o incluso un trapo viejo) sobre la mano, para que lo rasques si te entran picores.

Así, no estarás tocando la piel de manera directa, pero tu cerebro recibirá la misma sensación de alivio que si lo hicieras.

Los remedios ideales para recuperar la hidratación

Más allá de prevenir, también tienes que saber cómo actuar rápidamente en cuanto las grietas comienzan a aparecer, e incluso un poco antes, en el momento en que notas las manos algo más secas o rugosas.

Para conseguirlo, existen varias soluciones, que englobamos en distintos bloques.

Usa una buena crema hidratante

La manera más cómoda, rápida y práctica de nutrir, reparar y proteger la dermis es acudir a las cremas hidratantes profesionales, cosméticos especialmente diseñados con este objetivo en mente.

Solo tienes que fijarte bien en su formulación y comprobar que tiene ingredientes humectantes, anti inflamatorios y regenerantes.

Pero que a su vez no cuenta con irritantes, parabenos, alcoholes o un exceso de conservantes. Es decir, que lo mejor es que apuestes por compuestos de origen natural.

También puedes fijarte en otros detalles, como su textura (cuanto más untuosa, más nutritiva), el envase y el precio, así como en su método de empleo, aunque normalmente suele ser el mismo.

Para aprovechar al máximo sus beneficios, aplícala sobre la piel previamente limpia y a través de movimientos circulares.

Ejerce a su vez una cierta presión, para mejorar el flujo sanguíneo y fomentar la completa absorción.

Al menos, tendrás que utilizar la crema una vez por la mañana y otra por la noche, aunque mi consejo es que la apliques siempre que notes sequedad o molestias, para evitar que los síntomas vayan a más.

En definitiva, la constancia es clave.

Apuesta por otros tratamientos de cuidado

Si quieres conseguir que las cremas penetren mejor y sean más eficaces, tendrás que realizar una exfoliación semanal, pues este proceso limpia, promueve la renovación celular y consigue que los demás cosméticos se asimilen mejor.

La razón es que es un método que elimina las pieles muertas, el exceso de sebo y la suciedad (sudor, polvo o polen) que se acumulan en la dermis, dándole un aspecto grisáceo, rugoso y desmejorado.

Así, nace una nueva capa de la piel, más tersa, bonita y sana. Pero como también se trata de un proceso muy abrasivo, no puedes abusar de él.

En el caso de las manos, ya que son tan sensibles, con que lo hagas una vez a la semana será más que suficiente.

En cuanto a otras vías para humectar la zona, puedes realizar masajes con aceites esenciales todas las veces que quieras, o aplicar una mascarilla cada siete días, para darle un chute extra de nutrición.

Elabora tus propios cosméticos caseros

Si no quieres comprar tantos cosméticos, o te apetece crear tus propias soluciones, con un puñado de ingredientes naturales fáciles de encontrar conseguirás productos que serán un complemento estupendo.

La ventaja es que lograrás una solución completamente adaptada a tus gustos y a las necesidades de tu mano en cada momento, además de que tampoco es una alternativa cara ni te robará demasiado tiempo.

Utiliza medicación en casos concretos

Por último, si las grietas no desaparecen o te generan muchas molestias, es posible que padezcas dermatitis o algún problema de alergia serio.

En estos casos, lo mejor es que acudas a tu médico de cabecera para que valore cómo actuar, ya que quizá necesites utilizar antihistamínicos o cremas con corticoides.

De todas formas, como esto no suele ser lo habitual, siguiendo las pautas de prevención y utilizando una buena crema hidratante a diario, puedes tratar las grietas en las manos para librarte de ellas.